Volvía a su casa y a la altura de Pasaje San José, en dirección a Ribera y Olazábal, se dio cuenta que una motocicleta lo seguía.
Intentó tranquilizarse pero al llegar a su casa, los motochorros le frenaron al lado y comenzaron el robo. “Dame la moto que no te va a pasar nada”, le dijo. El conductor se resistió unos segundos.
Cuando la situación parecía escalar, apareció un vecino que de forma amistosa, saludó al delincuente. “¿Qué haces por acá? Dejalo que es amigo”, le pidió.
El motochorro habló brevemente con el vecino y le dio la mano a la víctima, que, de forma increíble se salvó. Luego, los ladrones se fugaron.