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“Más yo que nunca”: Pignatiello, la joven que dejó el deporte por su salud mental y encontró la pasión en el arte

La exnadadora olímpica inauguró Ninfas, una muestra de imágenes tomadas bajo el agua que conecta su historia con la pileta y su nueva búsqueda artística. Cómo tomó la decisión de abrirse a otros caminos fuera del alto rendimiento.

Por Redacción

Jueves, 12 de marzo de 2026 a las 15:27

La vida de Delfina Pignatiello dio un giro tras su paso por la natación de alto rendimiento. En la actualidad, se destaca por su incursión en la fotografía.


La exnadadora olímpica y fotógrafa, inauguró su muestra Ninfas en la galería Puyu, ubicada en Esmeralda 988. En una sala silenciosa, bajo luces tenues, las imágenes sumergidas de Pignatiello capturan la atención de quienes recorren la exposición.

De esta manera, la deportista se reinventa y convierte el agua, su elemento desde la infancia, en el escenario central de su nuevo camino artístico.


“Siento que es como lo primero que hago de obra propia, que digo: ‘Ah, esto es mío’”, afirmó Pignatiello en una entrevista.

La fotógrafa contó que trabajó en proyectos diversos, pero en este caso desarrolló la idea durante seis meses antes de concretarla. “Es la primera vez que siento que esto fue una idea que yo tuve, se maceró durante seis meses en mi cabeza y en las posibilidades de cómo llevarla a cabo hasta que un día la pude hacer”.

La muestra Ninfas surgió como una producción fotográfica realizada en una pileta de San Martín, llamada Peretz. “Todo en un día. Estuvimos cinco horas”, precisó Pignatiello. La artista dirigió a un grupo de nadadoras de nado sincronizado y eligió realizar las tomas en apnea, sin asistencia de oxígeno. “Mi capricho fue no ir con tanque de oxígeno, porque ellas se iban a sumergir y iban a hacer apnea. Yo tengo que hacer apnea con ellas”, pensó la artista.

La conexión con el agua:

Pignatiello relató cómo ideó la primera fotografía de la muestra: “Yo esa foto la tenía en mi cabeza, pero tal cual. Antes de quedarme dormida pensaba en esa foto”. La producción requirió coordinación y esfuerzo físico.

“Ellas, que tenían que entrar y hacer toda esa perfo y la luz que entraba. Entonces, era coordinar un montón de cosas abajo del agua”, detalla.

La fotógrafa mantuvo una conexión constante con el agua, incluso después de dejar la competencia. “Nunca dejé de nadar. Desde que dejé la competencia, al toque empecé a unir la fotografía con el agua. Empecé a retratar niñas en el club, hice unos autorretratos con mi mamá y de pronto me empezaron a llamar a un montón de proyectos de videoclips o de peli o de cosas con el agua”, contó Pignatiello.

La artista reconoció que su experiencia como nadadora le permitió moverse con naturalidad en ese entorno.

El drama de dejar el alto rendimiento y sus comienzos en la fotografía:

Durante la pandemia, Pignatiello comenzó a dedicarse a la fotografía. “En la pandemia ya había como algo notorio de estar con una cámara que yo había heredado de mi familia analógica. Empecé a sacar fotos, me empezó a interesar”, sostuvo.

La exnadadora señaló que “la pandemia me obligó a no poder entrenar. No podía entrenar, no me dejaban, no podía por cinco meses y era, bueno, ¿y qué hago en este tiempo?”.

El redescubrimiento personal después del deporte
Pignatiello explicó que la pandemia le permitió descubrir nuevas pasiones. “Empecé a agarrar la cámara, a dibujar, a pintar y empecé a escribir. Y ahí de pronto fue como: ‘Ah, mirá todo esto que me gusta y que yo no sabía que me gustaba tanto’”, relató. La artista señaló que, al volver a entrenar para los Juegos, su atención ya estaba enfocada en otras actividades.


Sobre su vínculo con el agua, Pignatiello afirmó: “Nunca dejé de nadar, solamente empezó a cambiar de forma. En un momento fue un hobby, en otro momento empecé a entrenar, empecé a competir y ahora lo conecto con mi fotografía. Pero nunca deja de estar”. La fotógrafa destacó la importancia de no perder la relación con aquello que disfruta: “Me siento más yo que nunca. Soy muy contenta, soy muy feliz. Amo la gente que me rodea y todas las oportunidades que voy teniendo”.

Al mismo tiempo reconoció que dejó de disfrutar la competencia deportiva. “A lo último un poco, sí. No por el hecho de la competencia en sí. Hay algo que se me rompió a mí con el hecho de ganar y el éxito como algo medio moral, que de pronto fue como: ‘No sé si esto es lo que a mí me gusta del agua’”, reflexiona. La artista consideró que el agua representa un talento y un espacio propio: “El agua para mí es como el don o el talento, y lo tengo desde que soy bebé. Mi mamá me enseñó a nadar cuando era bebé y toda mi vida nadé”.

La artista destacó la influencia del Renacimiento en su trabajo Ninfas: “Hay una gran referencia del Renacimiento”. Pignatiello buscó que el equipo y las modelos se sintieran cómodas durante la producción. “Quería que ellas se sientan cómodas, por sobre todo”, afirmó.

Además, valoró el reconocimiento que recibió por la muestra, aunque no lo consideró un objetivo principal. “Hay algo con esa valoración o legitimación que no es la que la estaba buscando, pero un poco quería llegar a ese lugar de ver las obras materializadas, que salgan de Instagram, que salgan de la web, que salgan del telefonito, verlas”, explicó.

El contacto directo con el público resultó fundamental: “Para mí, en la inauguración, que fue un montón de gente, yo quedé muy sorprendida y mucha gente viéndola y haciéndome preguntas sobre la obra en persona cara a cara fue algo que yo busqué mucho tiempo”.

Proyectos artísticos y nuevos intereses:

En la actualidad, Pignatiello estudia cine “Creo que el cine y la literatura son como mis grandes nutrientes para todos mis proyectos. Y todo se nutre entre sí”, afirmó. La artista consideró que el intercambio entre distintas disciplinas enriquece su trabajo: “Este abanico artístico en el que me estoy metiendo, hago taller por acá, seminario por allá, de todo y todo se habla entre sí”.

La fotógrafa concluyó que busca mantener la conexión humana en su obra y en su vida: “Estoy como muy con la bandera de vamos a lo humano, siento que hace falta ternura y humanidad en este mundo”.

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