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El sicario peruano que mataba sin piedad y tenía un búnker de droga con custodia las 24 horas

Alberto Dionisio Yauri Quicaño (33) buscaba quedarse con el negocio narco y fue detenido por la DDI. En un allanamiento encontraron restos humanos y una pistola con silenciador.

Por Redacción

Jueves, 12 de marzo de 2026 a las 00:09

Tres ciudadanos peruanos fueron detenidos y secuestraron armas, municiones, un chaleco antibalas, drogas y restos humanos durante una serie de allanamientos realizados en el marco de una investigación sobre una presunta banda de narcotraficantes y sicarios vinculada a varios hechos de sangre ocurridos en el conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires, informaron hoy fuentes policiales.

Los procedimientos fueron realizados por personal de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes y se enmarcan en una causa por “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego en concurso real con homicidio agravado por el empleo de arma de fuego en grado de tentativa”, que investiga la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 1 de Avellaneda.

El principal imputado es Alberto Dionisio Yauri Quicaño (33), un sicario de nacionalidad peruana, alias “Beto” o “Chino”, quien fue detenido el 5 de marzo pasado tras un operativo de vigilancia encubierta cuando circulaba en un automóvil Chevrolet Prisma gris.

De acuerdo con la investigación, el sospechoso era buscado por un ataque a balazos ocurrido el 7 de mayo de 2025 en la zona de Dock Sud, donde resultó herida Luciana Milena López (21) y murió George Edrihs Lima Flores (22), también de nacionalidad peruana.

Según las actuaciones, tras el ataque López llegó hasta la puerta de la comisaría 1ra. de Avellaneda a bordo de un vehículo junto a Lima Flores y pidió ayuda al grito de “nos dispararon”. Ambos presentaban heridas de arma de fuego y fueron trasladados al hospital Fiorito, donde el conductor falleció a causa de las lesiones.

Antes de perder el conocimiento, la víctima alcanzó a señalar como autor del ataque a “Dionisio Alberto Quicaño”, lo que permitió orientar la investigación hacia el ahora detenido.

Los investigadores establecieron que Yauri Quicaño se dedicaba a la comercialización de estupefacientes en las zonas de Bernal y Quilmes Oeste, donde se movilizaba en distintos vehículos y portaba armas de fuego con las que intimidaba tanto a compradores como a otros vendedores de droga.

En el marco de las tareas de vigilancia, el 5 de marzo los efectivos detectaron el Chevrolet Prisma gris en el que se desplazaba el sospechoso y lograron interceptarlo en calles de Quilmes.

Durante la requisa del vehículo se secuestró una pistola calibre .40 con pedido de secuestro por un robo agravado ocurrido en enero de 2024 en Avellaneda, diez dosis de cocaína, 16 dosis de pasta base y dos teléfonos celulares.

Tras su detención, la Justicia ordenó profundizar la investigación sobre la estructura criminal que integraría el acusado, a quien los investigadores vinculan con otros hechos violentos relacionados con disputas por el control del narcotráfico.

A partir de la nueva información recolectada, los detectives establecieron que el sospechoso contaba con un “búnker” en Bernal Oeste que era custodiado por personas armadas y donde se refugiaba cuando se trasladaba a la zona sur del conurbano para comercializar drogas.

Con esos elementos, la Justicia libró tres órdenes de allanamiento que se concretaron el 7 de marzo en domicilios de la Ciudad de Buenos Aires y del partido de Quilmes, con la colaboración de la División Robos y Hurtos de la Policía de la Ciudad.

En uno de los procedimientos, realizado en una vivienda de la Villa 31 del barrio porteño de Retiro vinculada a familiares del principal acusado, los policías secuestraron restos humanos, entre ellos un cráneo, cuya procedencia será analizada por peritos.

En tanto, en el presunto búnker ubicado en la calle 167 bis entre pasaje 167 bis y el arroyo Las Piedras, en Bernal Oeste, los efectivos incautaron una pistola 9 milímetros con numeración suprimida, municiones de distintos calibres, un silenciador, un chaleco antibalas de portación oculta, teléfonos celulares, documentación y anotaciones de interés para la causa.

En ese lugar también fueron aprehendidos dos sospechosos identificados como Bryan Enrique Arce Pérez (33) y José Miguel Guerra Tuanama (33), ambos de nacionalidad peruana.

Fuentes policiales señalaron que la investigación también permitió determinar que Yauri Quicaño estaría vinculado con otros hechos violentos ocurridos en la Ciudad de Buenos Aires y con una organización dedicada al narcotráfico que opera en distintos puntos del Área Metropolitana.

Los investigadores creen que el grupo utilizaba la violencia armada para mantener el control de los puntos de venta de droga y para intimidar a competidores o a integrantes de la organización que incumplían las reglas internas.

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