Daniel López Rosetti es médico clínico, cardiólogo, jefe del Servicio de Medicina del Estrés del Hospital Municipal de San Isidro, profesor universitario, y se destaca por su capacidad de divulgación. Escribió muchos libros, dos de los más leídos tienen al estrés como tema central: Estrés, epidemia del siglo 21 y Estrés, sufrimiento y felicidad.
“Si hay una palabra que es sinónimo de estrés, es sufrimiento. El dolor es inevitable, porque dolor hay siempre en la vida por cosas, por la muerte de un familiar, por ejemplo. Y el sufrimiento es un dolor que se perpetúa en el tiempo”, explicó Rosetti.
“El mundo de la instantaneidad, la velocidad, la imagen propende al estrés. La velocidad en la que vivimos todos propende al estrés. El bombardeo digital colabora con el sufrimiento, nuestro cuerpo no está adaptado a este cambio que sucedió en pocos años”, afirmó el profesional.
Al ser consultado sobre si hay más posibilidad de que se enfermen más rápido aquellos que se exponen más a las nuevas tecnologías, el doctor señaló que por ejemplo, la miopía aumenta cuando se miran pantallas tantas horas.
“Tendinitis por usar el celular también. El tema es la velocidad con que se vive, nuestro bioma, nuestro cuerpo, nuestro soma, nuestra psiquis, no está adaptado a este cambio que sucedió en tan pocos años. Tuvimos millones de años de evolución de simplicidad y de golpe apareció una gran complicación de inputs de imágenes e información que debemos gestionar a una velocidad que sobrepasa la capacidad natural”, desarrolló.
“La enfermedad mental se impone por la forma en que vivimos”:
“El servicio de medicina del estrés del hospital antes era para adultos mayores, hoy vienen adolescentes”, aseguró el doctor.
Y continuó: “Literalmente adolescentes motorizados por sus padres con ataques de pánico, cuadros de ansiedad, algunos con depresión. Cuando hacés los test psicológicos cognitivos, te encontrás con que el que venía por ansiedad y que había tenido un episodio de ataque de pánico de golpe tiene un perfil depresivo. Tenés que hacer la interconsulta con psiquiatría, ver cómo se aborda en conjunto, esto es un fenómeno nuevo”.
“Cuando yo estudiaba medicina, los accidentes cerebrovasculares eran de personas muy mayores y los sufrían generalmente hombres. Hoy los sufren las mujeres y cada vez a menor edad”, dijo.
Y lanzó: “El síndrome de ansiedad generalizada, las fobias, los ataques de pánico, tienen más que ver con las mujeres que con los hombres”.
La importancia del sueño:
“El que duerme mal, antes o después, se enferma de algo. Tiene un síndrome de inflamación crónica de bajo grado, tiene tendencia a patología cardiovascular”, aseguró.
Y siguió: “El que duerme mal de noche la pasa mal, no está despierto de día y la pasa mal. Desde ya que tiene insomnio y eso es una patología, pero además el que duerme mal se enferma de algo. Un tercio de la vida nos pasamos durmiendo. La persona de 60 años durmió 20, y es porque resulta absolutamente indispensable. En el sueño se repara la mente y se repara el cuerpo, y reparar la mente es fundamental. En una parte del ciclo del sueño, particularmente se repara la mente”.
“Primero, te olvidás de todo lo que hay que olvidarse y lo guardás, lo reprimís, desaparecen los residuos del día. Pero a su vez resolvés problemas, hacés un ejercicio, un brainstorming. La actividad onírica es siempre en primera persona, en todos tus sueños vos actuaste de primer actor, nunca de guionista, siempre de primer actor. El sueño sos vos resolviendo problemas o fantasías, la actividad onírica es eso”, agregó.
Por qué decidió estudiar durante años profundamente el estrés:
El profesional relató el hecho traumático en su vida que lo impulsó a trabajar sobre el estrés: “Cuando hice mis primeros garbanzos, me di un gusto y les pagué a mi papá y a mi mamá un viaje a Europa con toda la alegría que fue era para ellos y para nosotros. Mi papá estaba volviendo, me llamó un día por teléfono y me agradeció el viaje, fue muy lindo lo que me dijo. Al día siguiente llamó mi mamá llorando, mi papá había muerto de muerte súbita en el lobby del hotel. Tuve que viajar rápidamente”.
Y continuó: “En este caso fue muerte súbita por infarto. Y volví con el cuerpo de mi papá y con mi mamá a Buenos Aires, con todo lo que eso presupone. Mi papá un día dijo “cuando la muerte me encuentre, que sea con los zapatos puestos”.
“Cinco meses después empecé a sentirme mal y me automediqué. Pasaron unos días, no mejoré, me puse el estetoscopio del lado derecho y escuché algo en la base pulmonar. En Mar de Ajó me sacaron una placa y vi un derrame pleural. Volví a Buenos Aires. Tuve tuberculosis cinco meses después de la muerte de mi papa. El estrés tiene alarma, resistencia y agotamiento. Es decir, cuando vos enfrentás algo, te defendés mental y físicamente. Si hubieran hecho RCP, se triplicaba la posibilidad de sobrevida.”, confesó.
El doctor explicó que todo lo que sucedió, generó que además de especializarse en el estrés, impulse el RCP por distintos lados: “Promoví la ley para que se haga RCP en los colegios. Como que… ‘cumplí, papi’. Tiene que ver con todo, porque en todo evento traumático hay un antes y un después, si lo elaborás, deja enseñanzas”.