Era las 4 y un hombre volvía caminando desde el trabajo hasta su hogar. Cuando estaba a metros del sitio, vio las luces de una moto que avanzaba a toda velocidad.
Los motochorros pararon en seco, el acompañante se bajó y le apuntó con una pistola. El primer instinto de la víctima fue entregarle una bolsa que llevaba en la mano. “Eso no, el celu dame”, le dijo el asaltante.
Luego los delincuentes se fugaron a toda velocidad y el hombre continuó, impotente, con la caminata. Vecinos del barrio Puente Escurra aseguraron que los ladrones luego revenden los equipos dentro de la misma zona.