Un joven de 22 años se fugó de una cárcel chilena escondido en un sillón. Tras haber seguido una estricta dieta que lo hizo adelgazar lo suficiente como para poder ocultarse en cualquier resquicio, el preso huyó del penal Colina II, en las afueras de Santiago, dentro de un sillón fabricado en la misma prisión.
En el traslado del sillón a la calle, a través de tres anillos de seguridad, nadie notó que en el interior del mueble había un hombre escondido, del que nadie supo nada más hasta este pasado fin de semana, cuando las autoridades argentinas de la sureña provincia de Neuquén entregaron a Alexis Viveros Otárola, así se llama, a la Policía chilena en la frontera, a unos 600 kilómetros de Santiago, en la región de La Araucanía.
Viveros viajó al sur de Chile y, según las fuentes, hace unos días cruzó a pie, por un paso no controlado, la cordillera de Los Andes, donde fue sorprendido por una tormenta de nieve. Pese a que se caracterizó como un gaucho argentino, con un poncho de lana con capucha, bombachas y zapatones estilo leñador para no levantar sospechas, su extremo cansancio y una hipotermia que le sobrevino después de una penosa caminata llamaron la atención de la Policía.
Lo vigilaban cuatro policías pero igual se las ingenió para escapar.
Sin ningún documento de identidad y con apenas 20 pesos argentinos, Viveros dijo a los agentes que en la cárcel, durante un largo tiempo, se alimentó sólo con un vaso de leche al día para adelgazar y acomodarse en el sillón que él mismo había preparado para fugarse. Minutos después de ser detenido, llegó al lugar, en un vehículo con placas de matrícula chilenas, un amigo del prófugo, que iba a trasladarlo a la ciudad de Neuquén.
"El prófugo quería asentarse en Argentina con su familia y comenzar una nueva vida; sabía que no podría regresar a Chile", dijo el comisario Pincheira. El joven fue condenado en 2011 a quince años de cárcel por un delito de robo con violencia y tres robos con intimidación y ahora se agregará una nueva pena, por quebrantamiento de condena.
7 de mayo de 2014
NOTAS RELACIONADAS:
El Gordo Valor, libre: "Hoy te arruinan por dos mangos"El célebre ladrón recuperó su libertad y habló de cómo va a encarar su nueva vida: "Quiero vivir bien y disfrutar de mi esposa". Alcalde manoseó a una notera en pleno acto oficial
El abuso le valió la condena social por "acoso sexual". "Decir que es bromista o que está enfermo es justificar sus actos", dijo la periodista.