“¿Van a dar una vuelta? ¿Le compraste las cositas a la tía?”. El diálogo ocurrió entre una mujer y su sobrino de apenas dos años mientras llegaba a la puerta de su casa para una visita familiar cerca de las 8 de la noche.
Sin embargo, lo que era una escena tierna se convirtió pronto en un infierno. Mientras todavía tenían el auto en marcha cuatro motochorros aparecieron de la nada y atacaron al matrimonio que venía en el coche.
La mujer, desesperada por la seguridad de su chiquito, comenzó a gritar. “Salgan, salgan, dejalo”, rogó. Los asaltantes llegaron a darle una piña en la cara mientras la intentaban bajar.
Rápidos de reflejos y poniendo en riesgos sus vidas, sus tíos, que habían dejado la reja frontal abierta, salieron a la calle a enfrentarlos. Forcejearon, gritaron y los golpearon hasta que los delincuentes volvieron a subirse a las motos y se fugaron.
Todavía en shock, la mamá le relató lo sucedido a una vecina que llamó a la policía para hacer la denuncia y dar la dirección de fuga de los delincuentes por los barrios marplatenses. “¿Están bien?”, preguntó el nene de apenas dos años.