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"Encapuchate, bobo": las escuchas de la banda que desde la cárcel organizaba robos

Detuvieron a diez integrantes de la organización, entre ellos tres presos. Vendían droga y tenían armas bajo tierra.  

Por Redacción

Jueves, 16 de abril de 2026 a las 21:07

Una organización narco que operaba desde la cárcel de Batán y tenía ramificaciones en distintos barrios de la ciudad fue desarticulada tras una investigación que incluyó más de 15 mil horas de escuchas telefónicas, 23 allanamientos y la detención de 10 personas, entre ellas tres internos que dirigían las maniobras delictivas desde unidades penitenciarias.

El expediente, a cargo de la UFI Federal de Mar del Plata y el Juzgado de Garantías N° 2, expone con crudeza el funcionamiento de la banda a través de audios en los que sus integrantes coordinaban robos, venta de drogas y ocultamiento de armas.

“No digan nada, voy a robar la Amarok”, se escucha decir a uno de los sospechosos en una de las comunicaciones intervenidas, mientras se encontraba a bordo de un Volkswagen Gol Trend blanco. Del otro lado, una mujer le responde: “Bueno, igual encapuchate, bobo”.

Las escuchas también revelaron el nivel de confianza y habitualidad con el que se manejaban. En otro diálogo, un hombre consulta: “¿Tenés tusi?”, a lo que tras escuchar la respuesta le responde con ironía: “Ay, sorry, pará, Pabla Escobar”. En otra conversación, dos sospechosos intercambian referencias sobre vehículos: “¿Vos tenés tu Amarok? Tengo la misma nueva”.

Uno de los pasajes más comprometedoras surge cuando un integrante admite la existencia de armamento oculto: “Tengo dos pistolas enterradas… dos más tengo por otro lado, pero no las puedo mandar a sacar. Tengo una 11.25 y una 9 que era del jefe de calle de la comisaría quinta”.

Los procedimientos fueron realizados por la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado en zonas sur, centro y norte de Mar del Plata, así como en las unidades penitenciarias N° 44 y 50 de Batán, desde donde los internos coordinaban las operaciones.

Como resultado, se logró la detención de 10 personas y el secuestro de una importante cantidad de estupefacientes, armas y elementos vinculados a la logística criminal.

Entre los elementos incautados se destacan más de 38 kilos de marihuana, cocaína fraccionada en cientos de dosis, revólveres, pistolas 9 milímetros, escopetas, carabinas, municiones, tres motos con pedido de secuestro, dinero en efectivo, balanzas de precisión, սար elementos de corte y fraccionamiento, además de autopartes y dispositivos electrónicos.

La investigación permitió reconstruir el funcionamiento de la organización, que operaba con una estructura celular y roles definidos: desde la conducción estratégica en la cárcel hasta la ejecución en el territorio mediante redes de distribución, acopio y comisión de delitos.

Según los investigadores, la banda no solo se dedicaba al narcomenudeo, sino que también articulaba robos agravados, delitos automotores y estafas telefónicas, consolidando un esquema delictivo complejo con capacidad operativa sostenida en el tiempo.

Fuentes del caso señalaron que la coordinación entre el ámbito carcelario y el exterior, sumada a los vínculos familiares entre algunos de sus integrantes, garantizaba la continuidad de las maniobras ilegales, incluso con parte de la organización tras las rejas.

El operativo permitió desarticular una estructura con fuerte presencia territorial en distintos barrios de la ciudad y un significativo poder de fuego, en una causa que continúa en etapa de análisis de pruebas y posibles nuevas imputaciones.

Los investigadores destacaron que el análisis de las cuatro líneas telefónicas intervenidas permitió detectar un flujo constante de comunicaciones vinculadas a la comercialización de estupefacientes y la planificación de delitos, con referencias directas a puntos de venta y domicilios utilizados como centros de acopio.

Además, las tareas de inteligencia incluyeron vigilancias encubiertas y el entrecruzamiento de información judicial y operativa, lo que permitió identificar circuitos activos de distribución en distintos barrios de Mar del Plata, con movimiento permanente de personas y vehículos compatibles con la actividad ilícita.

En cuanto al perfil de los detenidos, se estableció que la organización estaba compuesta por hombres y mujeres de entre 17 y 43 años, con roles diferenciados que iban desde la logística y distribución hasta la custodia de armas y la ejecución de robos, tanto en la vía pública como en hechos vinculados al delito automotor.

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