Una organización dedicada a cometer violentas entraderas en la zona sur del conurbano bonaerense fue desarticulada tras una investigación de varias semanas que culminó con la detención de cuatro sospechosos. Cuentan con antecedentes por asociación Ilícita, robo agravado y hurto.
Se trata del denominado “clan Caamaño”, también conocida como “la banda de los simuladores”, a la que los investigadores vinculan como un brazo operativo de la llamada “banda del dron”, con antecedentes en hechos de robo agravado bajo modalidad organizada.
La pesquisa se inició a partir de un millonario asalto ocurrido el 18 de febrero pasado en una planta industrial de Bernal, donde al menos siete delincuentes armados irrumpieron, redujeron al personal y sustrajeron unos 40.000 dólares y lingotes de oro, tras lo cual escaparon en varios vehículos.
A partir de ese hecho, la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado llevó adelante tareas de análisis de cámaras de seguridad, cruces de antenas telefónicas, seguimientos encubiertos e intervenciones telefónicas, que permitieron identificar a los integrantes de la banda y reconstruir su logística.
Según las fuentes, los sospechosos utilizaban disfraces, pelucas, máscaras, pomos de espuma destinados a inutilizar sistemas de videovigilancia, vehículos robados o con patentes adulteradas y mantenían comunicación constante durante los golpes, en un esquema con roles definidos y planificación previa.
Los operativos se realizaron en dos etapas. En una primera fase, el 16 de marzo, se llevaron a cabo nueve allanamientos en Lanús, Wilde, Sarandí y Gerli, donde fue detenido el presunto líder operativo y se secuestraron vehículos, armas y teléfonos. En tanto, el 26 de marzo se concretó el operativo final con otros seis procedimientos en Hudson, Gutiérrez, Bernal y Wilde, que permitió capturar al resto de los implicados.
En total se realizaron 15 allanamientos y se detuvo a cuatro personas, todas señaladas como autores materiales de los hechos investigados.
Durante los procedimientos, los investigadores secuestraron un importante arsenal compuesto por pistolas de distintos calibres y municiones, además de seis vehículos —varios de ellos robados o “mellizos”—, motos de agua, dinero en efectivo en distintas monedas, joyas, equipos tecnológicos y elementos utilizados para los robos, como pasamontañas, guantes, precintos, herramientas de corte y dispositivos para inhibir cámaras de seguridad.
Las fuentes destacaron que parte de los integrantes de la organización vivían en barrios privados de Hudson y Gutiérrez, en el partido de Berazategui, donde mantenían una apariencia de legalidad para evitar sospechas.
Como dato relevante, los investigadores establecieron que uno de los detenidos, señalado como líder operativo de la organización, había montado un sistema de escape en su vivienda ubicada en un barrio privado, que incluía una escalera lateral con acceso directo a la terraza para facilitar una eventual fuga ante un allanamiento. Sin embargo, el despliegue táctico y la rápida intervención del personal policial permitieron frustrar la maniobra, ya que el sospechoso intentó huir arrojándose desde esa estructura hacia el patio de la finca, donde finalmente fue reducido y detenido.
La causa, caratulada como “robo agravado en poblado y en banda”, es investigada por la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N° 7 del Departamento Judicial Quilmes, con intervención del Juzgado de Garantías N° 3.
Voceros del caso señalaron que el material secuestrado posee alto valor probatorio, ya que permite vincular directamente a los detenidos con el hecho inicial y abre nuevas líneas de investigación sobre otros robos de similares características.
Con estos resultados, los investigadores consideraron que la banda quedó “totalmente desarticulada”, lo que permitirá prevenir nuevos ataques bajo esta modalidad delictiva.