Un conductor volvía de noche a su casa en Avellaneda cuando a la altura de la bajada a Sarandí, una motocicleta con dos delincuentes se le puso a la par. La cámara que llevaba puesta reveló que, en ese momento, iba a más de 100 kilómetros por hora.
Los delincuentes primero le intentaron pegar una piña, algo que de concretarse, podría haber provocado un accidente fatal para el motociclista y para otros coches que vinieran detrás.
En un segundo intento y con una maniobra milimétrica, le sacaron la llave, por lo que la moto se apagó automáticamente. Los delincuentes frenaron unos 20 metros más adelante para esperarlo y concretar el asalto.
La víctima se bajó y los asaltantes empezaron a los tiros. “Para, no tirés, llevatela”; les gritó mientras corría por la banquina para después tirarse de la otra mano de la autopista.