En julio de 2013, el Papa Francisco dio un discurso en la Catedral Metropolitana de San Sebastián, en Río de Janeiro, durante su visita a Brasil para la Jornada Mundial de la Juventud. Allí, gritó un pedido que quedó resonando para siempre: “¡Hagan lío!”.
Trece años después, y a uno de su muerte, Guilherme Peixoto, sacerdote portugués, capellán militar y disc jockey, lo trae a Buenos Aires donde este sábado 18 a las 20:00 dará un show libre y gratuito de música electrónica.
La fiesta tendrá como epicentro la Plaza de Mayo, un lugar que Bergoglio caminó durante décadas, como sacerdote y arzobispo de Buenos Aires, antes de que un cónclave lo convirtiera en Francisco. "Es muy fácil musicalizar al Papa Francisco", aseguró el músico religioso.
“Él nos desafió a salir de la sacristía, a ir a las periferias existenciales de la sociedad”, recordó Guilherme. “Quiero que vengan a bailar, a disfrutar y a compartir alegría y energía unos con otros”, agregó.
“Procuro que los jóvenes, que quienes disfrutan de la música electrónica, no dejen de ser cristianos, estén donde estén. Si están en un festival, si están en un club, también son cristianos. Y la fe no es algo para poner en duda o en cuestión, sino que vamos a vivir la fe de una forma alegre y donde sea que estemos. Es importante que los jóvenes sean capaces de sentir esto y de hablar de Cristo y de su fe”, explicó.
El vínculo con Francisco:
Durante la entrevista, el cura dj contó que "la primera vez que vi al Papa Francisco no pude decirle nada, temblaba todo”.
Y sumó: "Para mí su mensaje era completamente nuevo en la Iglesia, un mensaje fresco. Para el Vaticano es más caro tener un Papa viviendo en comunidad que un Papa solo”. “La pista de baile integra todas las religiones”, afirmó.
La mirada de la Iglesia:
Consultado sobre cómo impactó frente la Iglesia Católica la existencia de un sacerdore que pase música a su estilo, Guilherme dijo: "Siempre te critican pero, como decía el Papa Francisco, la Iglesia es de todos, de los que les gusta y los que no".
“Soy sacerdote en la parroquia, soy el mismo sacerdote en el ejército, soy el mismo sacerdote cuando estoy en un club o en un festival”, reflexionó.
Su carrera religiosa y su llegada a la música:
Detrás de este fenómeno se encuentra la historia única del padre Guilherme, que es oriundo de la ciudad de Guimarães, en Portugal. Ordenado sacerdote en 1999, nunca pensó que su camino lo llevaría a mezclar bases electrónicas con pasajes de música sacra y fragmentos de discursos papales.
Su carrera dentro de la Iglesia lo posicionó como capellán militar, con rango de teniente coronel en la diócesis castrense portuguesa. Pero fue la inquietud por acercar a los jóvenes a la parroquia lo que, en 2006, lo impulsó a experimentar con una consola y a buscar nuevos lenguajes para convocar a las nuevas generaciones. Además, pensó que con conciertos podría recaudar fondos para luego usar en su parroquia.
Al principio, la música se presentó como una herramienta práctica, una estrategia para atraer a los jóvenes que parecían distantes de la vida religiosa tradicional. Con el tiempo, esa búsqueda se consolidó en una identidad: el Cura DJ.
En cada set, Peixoto entrelaza beats electrónicos con mensajes de fe y momentos de oración, una propuesta que para algunos descoloca y para otros, resulta profundamente significativa. Su capacidad para integrar universos aparentemente opuestos —la pista de baile y la espiritualidad— lo llevó a escenarios cada vez más grandes.
La pandemia marcó un punto de inflexión en su trayectoria. El aislamiento y las restricciones impulsaron a Peixoto a lanzar sesiones de techno online, una iniciativa que rápidamente se viralizó. El sacerdote portugués supo leer el contexto y ofrecer un espacio donde la música electrónica y la fe cristiana pudieran convivir, incluso a través de una pantalla. Así, la repercusión mediática y el alcance global posicionaron su figura como un referente inusual dentro del ámbito religioso.
El salto definitivo a la escena internacional se produjo en 2023, durante un evento multitudinario en Lisboa. En la previa de una misa encabezada por el Papa Francisco, Peixoto ofreció un set frente a más de un millón de jóvenes. La imagen de un sacerdote animando a la multitud desde la cabina de DJ recorrió el mundo, sintetizando una transformación más profunda en la manera de comunicar la fe y de conectar con las nuevas generaciones.