La industria de la moda argentina vive dificultades por la apertura de importaciones, el aumento de la carga impositiva y la competencia internacional. El diseñador de alta costura, Benito Fernández, contó cómo el contexto económico actual y las políticas de comercio impactan de manera directa en la producción, los precios y la estructura de las empresas nacionales del rubro textil.
“Es un desastre lo que está haciendo el Gobierno”, afirmó el profesional, con más de cuarenta años de trayectoria. También expresó que la industria enfrenta problemas estructurales, agravados por la política comercial vigente.
“Yo voté este gobierno. Hoy, obviamente no lo volvería a votar y van a tener que buscar mi voto en otra persona”, dijo y marcó un giro respecto a su posición política anterior. Consultado sobre si siente un desencanto del Gobierno, afirmó: “Sí, no me convencen nunca más”.
La competencia internacional, tributación y precios:
El diseñador argumentó que las condiciones impositivas dificultan la competitividad de las empresas argentinas. “No podemos competir por el 52% de impuestos que tenemos y que dijeron que iban a bajar y no bajaron”, remarcó. El diseñador precisó que, aún en el contexto de mayor presencia de marcas internacionales, los precios son mucho más elevados que en sus países de origen: “Te comprás algo de Victoria’s Secret y te sale más caro que en Estados Unidos”.
En la misma línea, Fernández denunció las condiciones en las que operan algunos mercados internacionales. Apuntó contra China y Rusia en relación a los precios de exportación: “Están vendiendo por debajo de sus costos para destrozarte las industrias y entrar ellos”.
El Gobierno y la industria nacional:
Por otro lado, criticó las declaraciones del presidente argentino sobre el rol del diseño en la competitividad textil. “El presidente salió a decir que Italia puede competir con China porque tiene diseño. Yo le digo al señor presidente: Italia tiene muy buen diseño, acá hay muy buen diseño, pero Italia no compite con China, Italia hace todo en China”.
También, sostuvo que “el golpe bajo es echarnos la culpa a los diseñadores, que nos pongamos las pilas para ser competitivos con China. Me parece de una perversidad que nunca he visto en mi vida”, afirmó. Recalcó que la crisis no solo es por el diseño, sino por las “importaciones perversas y el alto costo impositivo”.
En cuanto a su experiencia personal contó que hace dos años tuvo que despedir empleados. “Tenía catorce personas. Me quedan tres juicios, que fueron tres personas que no quisieron arreglar por situaciones personales. Tuve que vender un departamento mío que tenía, me quedé sin ningún departamento, hoy estoy alquilando, pero estoy con un montón de proyectos”.
Fernández diferenció la situación de las grandes empresas y las pequeñas. Explicó el caso de jóvenes emprendedores que utilizan algodón peruano o egipcio de alta calidad para sortear la competencia externa: “Hoy ellos pudieron reinventarse porque tuvieron cabezas, son gente joven, tuvieron cintura, no era una megaempresa y hoy van a tener las remeras más caras, pero las remeras más lindas que vas a tocar”.
Finalmente, advirtió sobre el cierre masivo de locales textiles: “Peor que en la pandemia, porque en la pandemia los locales cerraban de afuera para adentro. Ahora están cerrando en el núcleo”.