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Estaba preso, usó un celular para engañar y someter a una menor de los 12 a los 15 años y ahora lo condenaron

Una investigación encabezada por los fiscales Claudio Oviedo, Marisa Monti y Patricio Pagani llevó al Tribunal º4 de Morón a dictarle 20 años de prisión por abuso sexual sin contacto físico.
 

Por Redacción

Lunes, 27 de abril de 2026 a las 12:46

Según se acreditó en el juicio, el condenado, alojado en la Unidad Nº de Florencio Varela, manipuló a la víctima desde que tenía 12 años, utilizando identidades falsas y ocultando su verdadera condición de adulto. A lo largo del tiempo, la sometió a un esquema de intimidación constante, amenazas de difusión de material íntimo, exigencias sexuales y videollamadas de contenido explícito, logrando un control sostenido de su voluntad.

El fallo establece un hecho hasta ahora inédito: puede existir abuso sexual con acceso carnal sin contacto físico entre el agresor y la víctima a través del sometimiento y la manipulación digital. 

Durante ese período, la víctima permaneció sometida a una situación de control y coacción permanente durante más de tres años, lo que en los hechos configuró un verdadero cautiverio de carácter psicológico y digital. En ese contexto, se trata de una sobreviviente.

La investigación fue llevada adelante por los fiscales Claudio Oviedo, Marisa Monti y Patricio Pagani, integrantes de la UFI N.º 5 del Departamento Judicial Morón. El fallo, del Tribunal 4 de Morón, fue dictaminado por los jueces Verónica Vanesa Gerez, Rodolfo Castañares y Carlos Roberto Torti. 

Atacaba desde la cárcel y tenía un historial previo por casos similares

El perfil del condenado revela una persistencia delictiva en el tiempo. Registra condenas en 2008, 2012 y 2017 por hechos similares.

A ese esquema se sumó un componente económico: mediante coerción, el imputado obtuvo datos de tarjetas y documentación personal para realizar operaciones ilegales, cuya trazabilidad permitió su identificación.

Los hechos fueron cometidos mientras el imputado se encontraba detenido. El caso salió a la luz cuando la víctima confió en una docente, lo que permitió activar la intervención judicial.


La sentencia reconoce que este tipo de violencia digital puede generar un sometimiento real y profundo de la voluntad.

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