Cansados de los hechos de inseguridad y a los fines de cuidarse entre todos, los vecinos de una cuadra tenían armado un grupo para alertar por cualquier movimiento sospechoso. Lloviznaba, eran las 11 de la mañana y había poco movimiento en la calle.
“Guarda, hay un chorro en lo de Mario”, envió uno de los vecinos. Entre los gritos y la alerta, el delincuente, que había saltado el paredón de la casa, empezó a correr desesperado por la calle.
Un joven residente de la cuadra que estaba atento a la secuencia lo siguió a toda velocidad y cuando lo tuvo a la distancia justa, saltó, lo cazó del cuello y lo tiró contra el pasto de la vereda. En una maniobra casi policial, le puso las manos detrás de la espalda y le tuvo la cara contra el piso.
Segundos después, llegó otro hombre que amenazó al delincuente, le pegó en la cara y ayudó al otro a retenerlo hasta que llegara la policía. El hecho ocurrió en el Loteo Las Lilas en la zona de 45 y 52.
Una vez detenido, varios vecinos se dieron cuenta de que el ladrón había estado merodeando toda la semana en busca de una oportunidad.