La calle estaba desierta y tranquila. Nadie pasaba por la esquina de Mayor Arruabarrena y Costanera Norte hasta que algo cambió.
La cámara de seguridad de una casa registró el momento en el que tres adolescentes llegaron corriendo hasta un Honda Fit rojo estacionado con la intención de robarlo. El cuarto integrante del grupo había quedado a unos metros haciendo de campana.
Los delincuentes intentaron primero romper la luneta a puñetazos hasta que uno tomó un cascote e hizo estallar los vidrios.
El ruido despertó a la dueña del coche que, desesperada, comenzó a gritarles desde atrás de la reja. Los menores la insultaron y siguieron con el robo: uno se metió hasta quedar medio colgado adentro.
Luego de agarrar una mochila y ropa, los cuatros se fugaron corriendo.