Uno de sus últimos trabajos fue la actuación en “Nieve Roja”, el thriller psicológico de Flow, ambientado en la Antártida. También se sumó al equipo de Vorterix en 2025, integrándose al programa "Deja Que Entre El Sol" conducido por Mario Pergolini.
Su participación ha destacado por su adaptación al formato de streaming, compartiendo anécdotas personales, su carrera profesional y su involucramiento en proyectos de la emisora. En este contexto, Nazareno Casero opinó sobre la coyuntura política y social, además de compartir detalles sobre distintos momentos de la profesión.
Respecto al gobierno de Javier Milei, el actor expresó: “Me divierte que de golpe puso en duda todo lo que estaba ya establecido. Y estoy muy enojado porque estoy un tiempo en otro país y me doy cuenta y digo: “Che, nos están recontra cagando los que nos gobiernan”, porque en un territorio más chico que el nuestro y con menos recursos, se puede llevar adelante una vida mucho mejor”.
Y continuó: “Nosotros vivimos para el carajo con poca gente en el país, en un territorio muy extenso. Eso me genera una bronca muy fuerte. ¿Por qué de golpe son ellos los dueños, si nosotros los pusimos a ellos? Lo que ha sucedido con el gobierno de Milei es interesante: les marcó la agenda a todos. Ahora los ves a los radicales hablando con los peronistas porque están desesperados. Después, vamos a tener que ver cómo van a salir las cosas. No me subo a ninguna”.
En este sentido, explicó que “es interesante cómo se empezaron a cuestionar cosas que antes, no se cuestionaban. No hay vacas sagradas, no me hinchen los huevos. Todos hablan de discusión filosófica, está bien; pero después hay que pagarla. El que tiene guita y puede bancar todo, viene con unas ideas súper innovadoras progre que son súper copadas, y en realidad es tipo: “Dale, pero vos no vivís como me estás diciendo...”. Te hacen votos de pobreza desde Belgrano R. No, rey, me estás mintiendo, me estás cagando”.
“Me divierte Milei”:
“No sé si es un voto de confianza lo que le doy. Por lo menos me divierte que le marcó la agenda a la política clásica. Y me ha pasado hablar con extranjeros, no españoles, sino con extranjeros que tenés que hablar en inglés para entenderte, y te preguntan por Milei: “¿Y cómo se vive? ¿Está mejor, está peor?”. Y bueno, no se prendió fuego todo, como decían que iba a pasar en cuanto se fueran los gobiernos peronistas o macristas o qué sé yo”, dijo Casero.
Asimismo, sumó: “Y me alegro que se den cuenta que ahora están las cosas mal, porque las cosas vienen mal hace un montón de años. Si ahora se dan cuenta quiere decir que la mantita no les llega a ellos también viste. Me hablás de industria nacional y lo primero que hacés es sacar un teléfono de 1.500 dólares, de afuera. Acá, ese teléfono vale cuatro lucas. ¿Me hablás de que defendés la industria nacional? Andá y comprate el teléfono de acá. Esas cosas a mí me ponen muy mal. Te hablan de Cuba con una chomba Lacoste, pero ni en pedo vivís allá”.
¿Casero aceptaría un cargo político?:
“Me divertiría, pero no tengo la vocación de decir ‘porque quiero cambiar’. Se le ven mucho los hilos a mucha gente, que claramente tienen una vocación de poder, no una vocación de servicio. Quieren estar ahí para agarrar un conchabo y todos los beneficios que les pueden dar”, aseguró.
“En un país como este, es mucho más redituable agarrar un ministerio, laburar ahí y tener poder, y ser un banana y vivir en Puerto Madero, como un rockstar. A todos ellos, los maldigo desde el fondo de mi corazón. Y es muy subjetiva la política: les caíste bien y te votan”, agregó.
Ante la consulta si le sorprendió la figura como la de Virginia Gallardo en la política, el actor aseguró que “no”. Y explicó: “Todo está muy masificado y necesitás de alguien que te mueva el algoritmo, que te mueva un caudal de gente real. ¿A quién vas a votar? ¿A este, que es una promesa, o a esta persona que tiene dos millones de seguidores en sus redes sociales y la gente lo sigue? Vos fijate los senadores, los diputados: hay muchos que son completamente tarados, no pueden ni hablar, no leen bien. Gente tarada”.
Y dijo: “Y no le creés a alguien tarado, inepto. Entonces, necesitás a alguien que pueda comunicar, que pueda hablar, blandir una idea, que mantenga la atención de la gente mientras lo miran”.
La inestabilidad en la profesión:
“Por ahí, de tener mucho laburo pasás a un momento en el que no estás laburando o tenés menos ofertas, y decís: ‘Listo, fracasé’. Y a la semana suena el teléfono y de golpe estás arriba, con la cabeza. Por eso es importante tener eso más o menos eso seteado adentro, para no depender de lo que pasa a tu alrededor”, analizó Casero.
Y agregó: “Por ahí, cuando vos tenés un laburo en el que no estás expuesto, es distinto. La gente no te dice: ‘Che, ¿qué estás haciendo ahora? ¿Este año, películas no?’. ‘¿Qué sé yo? No sé, boludo. ¿Qué te tengo que explicar mi agenda de laburo?. Algunas personas se regodean con que al famoso no le vaya bien. Y en el imaginario colectivo hay algo de que el ´que trabaja en los medios es millonario, poderoso, exitoso y qué sé yo. Entonces, en cuanto pueden ver si te entra una aguja, te la tiran”.
“El entretenimiento es de las primeras cosas que la gente deja de consumir. Tu laburo depende de si la gente quiere distenderse o quiere ver algo. Te das cuenta de que sos un entretenedor. Entonces, me pregunto: ¿cuán productivo es?”, pensó el actor.
Y se respondió: “Se me ocurren un montón de laburos que son más productivos que el mío y no están tan bien pagos como este. Pasa que todos queremos estar acá porque llegaste y la frase es: “¿Dónde me paro, qué digo, cuándo cobro?”. Y te acostumbrás a que es eso. Pero cuando te ponés un poco del otro lado, empezás a querer producir, te das cuenta con la cantidad de quilombos que tenés que lidiar para que al actor no le llegue nada de eso y llegue impoluto al set”.
El dinero y la intimidad:
Ante la consulta sobre si es “millonario”, el actor respondió que “sí, hago lo que quiero cuando quiero”.
Y recomendó: “Le quiero mandar un mensaje a todos los que están viendo: no presten plata, por más triste que sea la historia, ni a sus amigos ni a nadie, porque es muy probable que pierdas la plata y pierdas a un amigo.
“Te das cuenta y decís: ‘El error es mío por prestar plata’. Y es: ‘No tengo plata, si querés te doy un riñón pero no te doy plata’. Muchas veces la gente cree que vos le prestás plata porque te sobra, y no es así. Hasta que en un momento, decís: ‘Che, ¿de verdad en tantos años no pudiste ni siquiera hacer un esfuerzo (para devolverme la plata)?’. Y ves vacaciones, ves un viaje. Y decís: ‘¿Pero te tengo que andar yo pidiendo la plata? ¿No te acordaste?’.