Varias cuestiones esenciales aparecían en el horizonte, en el palco montado en la plaza estaban acompañando a Ivoskus el presidente del HCD –Walter Carusso- concejales del Frepaso pero ninguno mas del partido radical.
Había un malestar con sectores del oficialismo. La oposición, a la que la Alianza en el Concejo le privó la banca a Domingo Francica, hizo de la sesión inicial un zafarrancho, retirándose del recinto sin esperar la presencia del Intendente electo para prestar juramento.
Era costumbre en el legislativo iniciar las sesiones proclamando tener las mágicas diez y seis manos. La mayoría necesaria para voltear al Intendente como ocurriera con De Brassi y Libonatti.
Ivoskus pudo ordenar las finanzas municipales, desarmar quioscos administrativos, a cada embate del Concejo le contestó con un recurso judicial, generalmente favorable. Aguantó con mucho ánimo las mayoría apabullante en el legislativo. Gobernar con presupuestos prorrogados.
Resistió los aprietes que recibió para introducir modificaciones en puestos claves de su gabinete. Hubo sesiones de inicio del año legislativo en las que se comentaba que Ivoskus iba con dos discursos, uno para una situación normal de respeto de la mayoría opositora, otro para el eventual caso de que los concejales de ese sector no bajaran al recinto. Esta situación era una posibilidad cierta, no ocurrió y el plan B nunca fue aplicado.
La conspiración para las diez y seis manos estaba siempre presente. Empezaban sobre seguro pero a las pocas horas se caían porque estaban cerrados todos los caminos para obtener un motivo valido para la eventual suspensión del Intendente.
Hoy se cumplen diez años continuados de Ricardo Ivoskus, uno de sus meritos es haber calmado el apetito de un Concejo Deliberante devorador de Intendentes.