El cura Andrés Gioeni había, de 42 años, había sido el director más joven del Instituto de Catequesis de Mendoza y tenía una gran carrera por delante. Sin embargo, el amor pudo más y decidió abandonar los hábitos para casarse con su novio. Así, será el primero que deje la iglesia y se case legalmente con un alguien de su mismo sexo.
Se trata del mismo sacerdote que, hace seis meses, le envió dos cartas al Papa Francisco, en las que reflexionó sobre la postura de la Iglesia frente a la homosexualidad.
Gioeni se radicó en Buenos Aires, donde en un principio estuvo a cargo de la Catedral Metropolitana, al tiempo que comenzaba a asumir su sexualidad. Luego, dejó el templo y se avocó a explotar su vocación artística, con clases de teatro, desfiles para marcas de ropa y hasta una tapa en la revista gay Imperio.
Pero la noticia no tardó en llegar a su hogar, y con ella vinieron los reclamos de familiares, amigos y ex colegas de su Mendoza natal. Peor aún: Andrés fue suspendido, y ya no se le permite celebrar misa ni confesar.
Con todo, para él esta historia tiene un final feliz, ya que el 7 de marzo se casará con Luis Iarocci (43), un productor de televisión, después de doce años de noviazgo y una década de convivencia.
"Nunca me imaginé que iba a vivir algo así. Durante mucho tiempo era algo imposible, por eso ni lo había proyectado. Hoy las cosas son diferentes", cuenta.
Mientras espera alguna respuesta del Papa a sus cartas, Andrés sigue con su vida de actor y docente. Actualmente trabaja en dos obras de teatro ("Rosalinda, una de novela" y "La venganza de Rosalinda") y da clases de actuación.
Además, está alejado de la celebración religiosa pero no de la creencia, y busca ser parte de los desafíos del catolicismo en el siglo XXI. "Me siento un portavoz de los homosexuales que quieren vivir su creencias libremente. Que esa gente pueda acceder a la iglesia si lo necesita. Soy parte de la renovación de la iglesia", asegura.
11 de febrero de 2014
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