Para ello ha sacado del cajón de los infames a Sava Savanovic, un molinero que aterrorizaba a la población serbia con sus actividades “vampirescas” en el siglo XVII. Ahora parece que no es tan malo tener a un personaje impresentable en la historia del pueblo, siempre se lo puede reciclar en “atractivo turístico”.
En la Feria de Turismo de la ciudad hicieron presentación de este personaje devenido en imán de
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turistas. Y lo hicieron a lo grande: con un Sava de carne y hueso que se paseaba por la feria con una sonrisa benevolente y un par de colmillos.
Las autoridades de la ciudad han preparado unos programas de visitas que lo tienen como principal personaje: “city tour con Sava“, “Visita a la fábrica de cerveza local con Sava“, “Recorrido-aventura en jeep con Sava“ y hasta un “Fin de semana spa con Sava“.
El tema del nuevo Drácula serbio trae cola. Bajhina Basta, un pueblo cercano, reclama su paternidad ya que dice que pertenece a su patrimonio histórico. Quién presentó su queja ante la aparición del personaje turístico fue el obispo de Valjevo a quien no le gusta que hayan eligido a un “ser extraño” como mascota de sus fieles.
Todo ésto en una tierra, Serbia, donde tener un vampiro en casa parece ser deseable. Un país que se ufana de ser la cuna del único y verdadero vampiro que ha podido ser documentado: Petar Blagojevic.
Este pastor, pasó su vida tranquilamente en Kisijevo a 100 kilómetros al este de Belgrado, hasta que después de su muerte, en 1725, volvió hecho vampiro para vaciar de sangre a 9 vecinos en 7 días. Y tal revuelo se armó, que los habitantes pidieron al cura del pueblo que autorizara la exhumación de los restos de don Blagojevic. Y fue allí cuando encontraron su cuerpo incorrupto convertido en vampiro y con sangre aún en su boca.
26 de agosto de 2010
Fuente: Diario del Viajero
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