La gran fiesta popular, la cual atrae a numerosos extranjeros, contó con más de 120 voluntarios de protección civil para la seguridad y 17 trenes especiales que conectaban con Madrid.
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Desde allí, la tradición se perpetuó y dio a esta ciudad de sólo 10.000 habitantes una fama particular en España y en el exterior.
Pilar Garrigues, concejala de Fiestas de Buñol, ha afirmado hoy que la Tomatina es “una fiesta anticrisis, en la que sólo hace falta una camiseta blanca, un bañador, unas zapatillas viejas, unas gafas de bucear y dos manos, porque los proyectiles los pone el Ayuntamiento”.
Garrigues confirmó también que la presente edición concretó sin incidentes de gravedad y los servicios municipales ubicados en el
Ayuntamiento únicamente han atendido una decena de personas por desvanecimientos e irritaciones oculares leves.