La entradera a una jubilada en Santa Rosa derivó en siete allanamientos simultáneos en Cipolletti, General Roca y la capital neuquina en los que se descubrió un entramado delictivo mucho mayor.
Todo comenzó cuando la víctima fue contactada vía telefónica. Si bien parecía una comunicación institucional, el objetivo era otro: sacarle información y conocer sus movimientos para luego planificar una entradera.
El responsable del ilícito, ocurrido en octubre de 2025, fue un hombre que salía de estar seis años preso y que era hijo de un oficial de policía apartado de la fuerza por participar de un robo en Punta Alta.
El hombre fue detenido en General Roca donde secuestraron documentación vinculada a la investigación y se buscó un automóvil Fiat Cronos gris, dólares, joyas y otros elementos detallados.
En paralelo fuerzas especiales y unidades de investigación de las Policías de Río Negro y Neuquén, en coordinación con la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional I de La Pampa, irrumpieron en otros domicilios.
Un “búnker de estafas”
En una de las viviendas allanadas secuestraron más de 60 blisters con tarjetas SIM de distintas compañías. Los efectivos descubrieron que utilizaban guiones de engaño (como “cuento del tío); registraban y organizan datos personales de potenciales víctimas, movimientos de cuentas y cobros; coordinaban, desde un mismo lugar, a quienes llaman, a quienes reciben el dinero y a quienes luego “blanquean” lo obtenido.
A partir de dicho descubrimiento, la Justicia investiga la relación del “búnker” con otros hechos delictivos de similar modalidad: llamados engañosos a adultos mayores y posteriores entraderas.