La reunión, realizada el viernes pasado, fue presidida en un primer momento por Marta Burgos de Curto por ser la concejal electa de mayor edad, y contó con la presencia de Graciela Iturraspe, diputada nacional que fue electa en la misma lista de Martín Sabbatella, y Leopoldo Moreau, entre las figuras nacionales de mayor relevancia.
Ciorciari fue ratificado por los 21 concejales presentes. Solo se abstuvieron, pero no votaron en contra, los dos concejales de Ari, el recientemente asumido Fernando Ramos, del sabbatellista Nuevo Encuentro y Diego Achilli, de Unión Pro, a pesar que el compañero de este, Ricardo Oronel, haya sido designado como vicepresidente Segundo.
Al ser la votación de la conducción “en bloque”, es decir que desde la mesa de la Presidencia del Concejo se leen la nómina, Achilli se negó a votar a su compañero de lista, vinculado políticamente con Jorge Macri. Es que según versiones todavía no confirmadas, Oronel ya habría aceptado las reglas de juego impuestas por el curtismo en el HCD, algo que “el heladero”, dueño de la heladería Los Amores, no ve de buena manera.
Sin embargo, a Achilli habría que aclararle que lo de Oronel no es nada original. Parece algo común en los concejales que se referencian con el diputado provincial, ya que en otros distritos sucede lo mismo: Mongiat y Vanelli, en Vicente López, y Pedro Buonsante, en San Martín, suelen construir un oficialismo crítico también.
La asunción del reelecto presidente pasó a ser una “anécdota” por cuanto a cómo se definió la votación. Su cargo nunca estuvo en riesgo debido al “pase” de la ex Coalición Cívica, Nora Custodio a las filas del oficialismo y a la división de los concejales de Unión Pro.
Lo atractivo estuvo en todo lo que rodeó la sesión preparatoria, donde Insaurralde dejó en claro su malestar por el “nuevo perfil” pro kirchnerista de su compañero de lista, Martín Sabbatella. Ella estuvo acompañando a Fernando Ramos, el concejal electo por Nuevo Espacio en la última elección, quien pertenece a su línea política interna en la CTA.
También Moreau acompañó a los radicales Iuzzolino y Azcona, quienes volvieron a conseguir una banca para el centenario partido luego de casi dos décadas. La última fue cuando ingresaron a través de la Alianza, en 2001.
En cuanto a los concejales, no pasó inadvertida la decisión de incluir como vicepresidente del Cuerpo a José Bolisky, concejal de extracción gremial, vinculado con Camioneros, con constantes disidencias con Ciorciari, a quien el reclamaba mayor participación a la hora de decidir cómo se maneja el Concejo.
Lo que sí parece sintomático es la “testimonial” actividad política de la “Tigresa” Marcela Acuña, quien luego de ser electa como concejal nunca más dio muestras de querer saber qué era esto de la política. Inclusive trascendió el malhumor del presidente del HCD, con quien no se juntó en ninguna oportunidad.
Vinculada políticamente con Héctor Chávez, dicen en su entorno que “con el único que dialoga es con el intendente Curto”. Chávez no es, dentro del esquema oficial, un amigo de Ciorciari.
En cuanto a Collia, fue paradójica su asunción, ya que al mismo momento que juraba como concejal el gobernador Daniel Scioli ya le tenía reservado para sí el Ministerio de Salud. “Creíamos que iba a cambiar el año que viene, y no ahora… Además, nunca estuvimos seguros que sería su reemplazante”, dicen en su entorno. Su reemplazante en la banca, Eduardo Márquez, fue el receptor de la única gran silbatina de la jornada por parte de militantes de Barrios de Pie que aplaudieron la asunción de Ramos pero rechazaban el “oficialismo” que viene expresando su ex compañero de ruta, nuevamente concejal.