Un hombre recibió un mensaje de una joven. Entusiasmado, comenzó a chatear con frecuencia, hasta que ésta le sugirió una cita. Él la invitó a su casa en Nogoyá al 2.400 sin saber lo que le esperaba.
Luego de tomar unos tragos, perdió el conocimiento y al despertarse al otro día vio que le faltaba efectivo, joyas y electrodomésticos: había sido víctima de una “viuda negra”.
A partir del análisis de cámaras, los investigadores lograron identificar a la mujer involucrada, quien habría ingresado al domicilio junto a otros hombres para cometer el robo.
Del “chin-chin” a la cárcel
Luego, personal de la Superintendencia de Policía Científica tuvo un rol importante para el esclarecimiento de la causa a través del análisis de los rastros levantados en el lugar en donde una huella dactilar permitió avanzar en la identificación de la imputada, cuyos perfiles en redes sociales coincidían con las imágenes registradas.
La huella de la viuda negra fue levantada de las copas de vidrio utilizadas esa noche, en un vaso de vidrio y en dos latas de energizantes, a partir de un minucioso trabajo del personal.
Esos datos fueron entregados a la sección AFIS, dependiente de la División Identificaciones Papiloscópicas, cuyos resultados arrojaron la identidad de la delincuente a través del cruzamiento de datos con el Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad.
El paso siguiente fue la identificación del domicilio donde estaba residiendo, ya que para evadir a los agentes se mudaba con frecuencia. Sin embargo, gracias a los trabajos se comprobó que se encontraba en una vivienda del barrio de Villa Urquiza, donde finalmente fue hallada y detenida.