Un joven llegó a un reconocido supermercado portando una mochila. Antes de ingresar, se la mostró al seguridad y le preguntó si la podía pasar, ya que estaba vacía y la utilizaría para cargar la mercadería.
“Si, pasa tranquilo”, le respondió el guarda sin pensar que el gesto escondía otras intenciones.
El sospechoso se dirigió a la góndola de conservas, esperó a que no hubiera nadie en el pasillo y comenzó a guardar una por una, más de 30 latas de atún premium.
En determinado momento, apareció una persona, se puso nervioso y una lata se cayó al suelo. Eso no le impidió seguir con la tarea delictiva hasta llenar a tope la mochila.
El delincuente nunca tuvo en cuenta que su cara y accionar estaba siendo registrado por las más de 50 cámaras del supermercado.
Cuando terminó se puso a ver el teléfono, como si hubiese recibido un mensaje importante que requería de su atención. Con esa excusa se fue como si nada. Ahora es buscado por la policía.