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“Ser famoso se convirtió en una tortura”: La confesión de Antonio Banderas sobre la intimidad y Hollywood

El actor compartió su experiencia en la industria del cine, habló de las consecuencias en torno a la fama, la presión que se ejerce y explicó cómo ese recorrido lo llevó a replantear su carrera y sus prioridades en el ámbito personal tras problemas de salud como el infarto que sufrió.
 

Por Redacción

Viernes, 23 de enero de 2026 a las 13:34

El actor, director y productor español de proyección internacional, Antonio Banderas, relató en una entrevista cómo su experiencia en Hollywood transformó tanto su vida personal como su percepción de la fama. Relató que la popularidad inicial resultó positiva, aunque más adelante la presión y la exposición se convirtieron en una auténtica “tortura china”.

En este sentido, explicó que la industria del cine estadounidense es “muy difícil” y recordó: “Me acuerdo de pensar: Pues me voy a vengar haciendo mucho dinero. Si de esto va, a por ello. Me importaba una mierda todo”. Reconoció que, en la etapa más exitosa de su carrera, experimentó despersonalización e indiferencia.

El actor señaló diferencias entre la mentalidad en Estados Unidos y en España respecto al éxito. Según expresó, “el éxito es algo más llevadero en Estados Unidos, que en España se pasó de ser ciudadanos a ser sospechosos”.

También criticó el impacto de algunos medios y programas de televisión españoles, y lamentó la confusión entre el valor artístico y la fama: “El problema de la fama puede estar en que tú pienses que te pasó porque tú eres especial. Porque para mí el éxito es hacer lo que quieres hacer como quieres hacerlo”.

La falta de privacidad:

Banderas detalló que la presión y la falta de privacidad alteraron tanto su comportamiento como su espontaneidad.

“Empiezas a darte cuenta de que pierdes tu intimidad, de que se te juzga de otra manera, de que cualquier cosa que dices tiene un peso extraordinario y, entonces, empiezas a comportarte de otra manera. Ya se pierde un poco la naturalidad”. Insistió en que el gran reto, con el tiempo, es recuperarla y hacer y decir las cosas que crees que debes decir.

Consecuencias personales:

Sobre los efectos personales de su paso por Hollywood, el actor reconoció el coste de esa etapa en su salud y su estado de ánimo. Explicó que el ambiente competitivo y la búsqueda constante de éxito pueden pasar factura y subrayó: “Hollywood te arruina moralmente”.

“Era muy difícil el mundo en el que yo estaba metido, era increíblemente competitivo. Hollywood es... Es muy difícil. Y entonces terminas arruinándote moralmente”, agregó.

Tras un periodo de exceso de trabajo después de su divorcio, Banderas indicó: “Me refugié en esa idea y me refugié en el trabajo. Entonces hice siete películas seguidas. Seguidas sin descanso, sin irme a casa. Iba de hotel en hotel, de avión en avión, sin parar, sin parar”.

Admitió que ese ritmo extremo impactó en su salud: “Cuando haces eso, cuando te metes en esa cueva, al final te llevas un bofetón. Y a mí me lo dio muy bien dado la vida, porque me podía haber matado, me podían haber no dado oportunidad. Hay gente que se muere. Yo tuve suerte para poder reaccionar”.

Después de recuperarse de un infarto, el artista redefinió sus prioridades vitales. Explicó que ya no persigue la rentabilidad económica, sino el desarrollo de proyectos culturales auténticos.

“Lo que vamos buscando no es una rentabilidad económica. Estamos buscando lo que hemos conseguido en seis años. El Teatro de los Ojos es conocido en todo el país y ofrece unos espectáculos con una calidad top que ya no se hacen”. Enfatizó que el teatro es su “proyecto de vida”. Añadió: “Ni Hollywood ni nada, es el proyecto de mi vida”.

El éxito y el legado personal:

Al reflexionar sobre la profesión, Banderas diferenció entre fama y vocación. Defendió que el verdadero éxito reside en la fidelidad a uno mismo y en la posibilidad de realizar lo que se desea. Cuando le preguntaron qué consejo se daría a sí mismo de joven, respondió: “No cambies nada. Haz exactamente las mismas cosas que hiciste cuando tenías 20 años”.

El actor también recordó a Pedro Almodóvar quien le sugirió simplificar su nombre artístico, eliminando el plural de su apellido original, José Antonio Domínguez Bandera, para hacerlo más comercial y sonoro al inicio de sus colaboraciones en la década de los ‘80. El director malagueño ha sido fundamental en la carrera de Banderas, consolidándolo internacionalmente.

En otro pasaje de la conversación, el intérprete se alejó de la obsesión por acumular bienes materiales y destacó la importancia de dejar un legado con sentido: “La gente vive como si no se fueran a morir. Coleccionan cosas que no se pueden llevar, como los egipcios que se metían en la pirámide. Eso no va a pasar”.

Para finalizar, Banderas subrayó que el momento crucial de su vida fue tomar conciencia del rumbo que llevaba. Tras ese impacto, optó por priorizar su salud, su bienestar y la creación de proyectos genuinos, apartándose de la dinámica autodestructiva que vivió en el pasado.

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