Los fantasmas del caso Pomar y de Clemente Mamani se siguen sumando en la opinión pública, que cada día descree más del accionar policial. Las autoridades buscan desde hace casi 4 meses a la mujer que desapareció en la localidad platense de Los Hornos, y tras los operativos: nada.
Mónica Adriana Bauzá, una empleada doméstica que trabajaba en varias casas de la zona, fue vista por última vez el 18 de agosto cuando salía de su hogar ubicado en la calle 68 entre 153 y 154 con destino a Gonnet, lugar al que, aparentemente, nunca llegó. Su ex marido, Juan Agustín Segovia (50), huyó cuando la Policía realizaba un operativo en su domicilio.
Por eso, ahora no es una la persona que buscan, sino dos. Hasta hoy, la policía realizó rastrillajes en busca del hombre en la zona de Arana, en la periferia de La Plata, donde tendría familiares, pero no fue encontrado. En los alrededores hay pastizales muy altos y la visibilidad se complica –más si se toma en cuenta lo que sucedió con los Pomar-.
Además acudieron al lugar con perros del Servicio Penitenciario Bonaerense que tras olfatear una prenda de Segovia salieron de la casa y llegaron hasta la esquina, en donde comenzaron a ladrar, por lo que se sospecha que el medio de escape fue un automóvil.
La fuga
Bauzá estaba separada de Segovia, pero permitía al hombre vivir en los fondos de su vivienda, por lo que suspicazmente los funcionarios determinaron la necesidad de realizar un allanamiento y excavación en ese domicilio.
Sin embargo, ese halo de eficacia se vio opacado cuando Segovia, que se encontraba en su hogar al momento de la requisa, le dijo a los efectivos que iba hasta el dormitorio donde dormían sus hijos, en la parte delantera de su casa, pero nunca más regresó.
Lo que sí pudieron determinar es que se retiró de la casa con la ropa que vestía en ese momento, sin llevarse dinero, ni su teléfono celular ni su medicación para a diabetes.