¿Cómo fueron tus primeros pasos?
Siempre me gustó cantar. Llevo la cultura del tango y del folclore gracias a mi papá que toca la guitarra. Después mis viejos comenzaron a dar sus primeros pasos en los circuitos tangueros de la ciudad de La Plata y ahí me incentivaron para que yo también incursionara, y mi viejo me invitó a participar del espectáculo que él tenía en el Café Plaza San Martín. Recuerdo que mi primer tema fue “El último café”. Ese fue el primer paso.
Con sólo 30 años, Rosalina Nazarre recorre desde hace casi una década los distintos bares y restaurantes de Berisso, La Plata y Capital, que ahora son “invadidos” por los jóvenes.
¿Qué opinás de la incursión de los jóvenes en el tango?
El tango está de moda a nivel internacional y es donde los gobernantes apuntan para atraer al turismo, está bueno que la juventud forme parte de este fenómeno. Porque es la herencia que tenemos de nuestros antepasados, de nuestros abuelos y es nuestra música, la música popular que nos identifica.
¿Qué opinan los mayores de este fenómeno?
A mí me han aceptado de una manera fantástica, pero creo que tiene que ver mucho con la personalidad del artista, el público te retribuye lo que vos le brindás.
Es cierto que existe la competencia como en todo ambiente artístico. Cuando alguien joven llega con todas sus ganas, su fuerza, su empuje, es como que algunos se sienten perjudicados y ponen trabas, cierran puertas. No permiten que vos crezcas, hay lugares en donde resulta muy difícil llegar. El derecho de piso siempre se paga, pero no es imposible lograrlo.
¿Cuáles son tus proyectos?
Mi gran proyecto es el de poder expandirme con más frecuencia hacia el ámbito de Capital Federal donde está la más importante movida en este rubro. Allí se han abierto en los últimos años una serie de locales que le dieron un espacio fundamental al circuito del tango. Y sueño con afianzarme en Buenos Aires.
Sebastián Arias