Todos podemos experimentar estrés cuando las demandas superan la capacidad de respuesta personal. Lo explicó el doctor Daniel López Rosetti y detalló métodos para diagnosticar y gestionar ese sufrimiento desde un enfoque médico y emocional.
El médico remarcó la importancia de diferenciar entre el estrés normal y el distrés. “El estrés, que en palabras simples, es sufrimiento, se diagnostica.
Es decir, diagnostica lo que se llama vulnerabilidad al síndrome del estrés”, señaló López Rosetti, subrayando que la clave radica en reconocer cuándo las cargas diarias superan la capacidad de adaptación de cada persona.
Cómo diagnosticar el estrés y la autogestión como eje central:
Para el profesional, la autogestión es uno de los puntos más críticos: “El secretito en el manejo del sufrimiento es estar despiertos para hacer un autodiagnóstico y generar una autogestión. Porque la verdad es que todos nosotros, en términos generales, somos mejores gestores, administradores y gerentes de nuestros trabajos que de nuestras propias vidas”.
Ilustró que, muchas veces, profesionales con alto rendimiento laboral pueden tener dificultades para administrar su bienestar personal: “La mayoría de las personas que conozco competentes son muy buenas en el trabajo hasta que se tienen que autogerenciar. Por eso el médico puede ser muy buen médico ayudando a otro y no serlo para sí mismo”.
El médico insistió en que la gestión emocional se aprende: “No se es feliz espontáneamente. Algo hay que hacer y se aprende también. No se es feliz espontáneamente. Se aprenden a hacer cosas”.
Además, propuso diversas herramientas para la autogestión del estrés, desde la meditación y la gestión de la realidad hasta aprender a decir que no y fortalecer los vínculos: “Durante el año vamos a abordar herramientas; una puede ser meditación, otra puede ser gestión de la realidad, otra puede ser aprender a decir que no, otra puede ser tener proyecto, otra puede ser amigos, otra puede ser vínculos, lo que vos quieras. El tema es cuál necesitás vos, depende qué tuerca floja tengas”.
Estrategias para un diagnóstico objetivo del estrés:
En cuanto al diagnóstico médico, detalló los procedimientos que emplean en el hospital de San Isidro, donde trabaja: “Tenemos métodos diagnósticos. Estos son test psicológicos en pantallas táctiles que hacemos en el hospital. ¿Qué se hace? Se hacen una cantidad de test, depende de cada paciente. Psicología cognitivo-comportamental. Hay test donde vos contestás de uno a diez y hay test, por ejemplo, de calidad de vida”.
Asimismo, el especialista explicó que estos estudios permiten identificar la brecha entre expectativas y la realidad vivencial: “Cuando esa diferencia entre mi expectativa y mi realidad vivencial es muy alta, eso es baja calidad de vida. A través de cincuenta preguntas le damos esa información al paciente”.
El proceso incluye la medición de variables biológicas mediante tecnología especializada: “Este es el equipo que tenemos en el hospital donde el paciente se coloca en una cabina, se sienta, se le ponen electrodos que miden distintas cuestiones: presión arterial, temperatura dérmica superficial, electrocardiograma. Estamos viendo las reacciones físicas frente al estrés psicológico estandarizado simulado”.
El protocolo implica inducir una situación de estrés controlada y registrar la respuesta fisiológica: “La persona se sienta, la tranquilizamos, le enseñamos a respirar hondo y medimos cómo se encuentra su presión arterial, su frecuencia cardíaca, su temperatura de la piel, una derivación electroencefalográfica, toda una cantidad de cuestiones biológicas para ver cómo está en ese momento. Cuando el software del sistema nos indica que el paciente está relajado, es que está en la condición de mayor relax posible, lo estresamos de golpe”.
López Rosetti precisó que este método distingue entre distintos perfiles de reacción: “Podemos diagnosticar si la persona es un reactor tenso o un reactor calmo. Y así sacamos lo que se llama el perfil psicobiológico del estrés. Y con esto el paciente va al tratamiento, a los programas de manejo del estrés”.
Hábitos y herramientas para fortalecer el sistema inmune:
El médico compartió también recomendaciones para el fortalecimiento del sistema inmune a partir de hábitos cotidianos: “Sabemos que los hábitos saludables favorecen en todo en, en lo que tiene que ver nuestra salud, en las defensas, en la sensación corporal, en las emociones, en la salud mental, en la longevidad. Así que cuanto antes podamos estimular buenos hábitos, mejor vamos a tener, eh, posibilidades de, de tener una mejor salud”.
Destacó la importancia de la alimentación y el descanso: “Una clave en la inmunidad es el sueño adecuado, dormir la cantidad de horas necesarias de acuerdo a la edad. El sueño sabemos que es reparador, que genera mejoras en el sistema inmune, en, en el estado de ánimo, en la, en la fuerza. O sea que es muy importante el sueño”. Recomendó priorizar alimentos reales y minimizar los ultraprocesados: “Es muy importante la alimentación equilibrada con la menor cantidad posible de ultraprocesados, la menor cantidad de sal, la menor cantidad de azúcar, pero siempre pensando en una alimentación saludable la mayor parte del tiempo”.
Además, insistió en la actividad física y la gestión de los vínculos: “Tratar de hacer actividad física en forma diaria, sostenida, dentro de las posibilidades de cada uno, que la gente se divierta, pero que a la vez haga diferentes actividades, uno de los factores que son muy importantes son los vínculos afectivos. Cuando la gente está, eh, se siente bien, acompañada, sostenida, va a mejorar también su inmunidad”.
Finalmente, marcó que no existen soluciones mágicas y que el sistema inmune se entrena con la exposición progresiva: “No hay inmunoestimulantes mágicos, o sea, no existe nada mágico. Lo que funciona es lo básico y lo sostenido, que se mantenga en el tiempo”.
El doctor concluyó que la clave está en la autopercepción y el autocuidado: “Hay que escuchar al cuerpo. Y después que aprendés tenés que aprender a escuchar la, la mente, a autotestearte, a testearte inmediatamente y decirte: ¿esto me hace bien, me hace feliz, la paso bien o la paso mal?”.