Gabor Maté desafió los límites de la medicina tradicional y propuso, cuando aún era una idea lejana para muchos, que el cuerpo, la mente y las emociones forman un sistema indivisible, en el que cada experiencia deja una huella.
Durante años, Maté buscó descifrar los efectos invisibles del sufrimiento en Vancouver, donde durante años asistió a personas con adicciones y enfermedades mentales, y continuó esa búsqueda con conferencias en escenarios del mundo. Sus ideas invitan a repensar el origen del malestar humano, la enfermedad y los caminos para sanar.
Para el profesional, el trauma no es solo un hecho externo, sino la huella interna que dejan las experiencias adversas. “El trauma no es lo que te ocurre, sino lo que sucede dentro tuyo como resultado de lo que te ocurre”, afirmó.
Su propia vida, marcada por la separación de su madre y abuelos durante la ocupación nazi en Budapest, lo llevó a investigar cómo las heridas emocionales pueden condicionar toda una existencia. Maté es autor de los bestsellers Cuando el cuerpo dice no y El mito de la normalidad: trauma, enfermedad y curación en una cultura tóxica, escrito en colaboración con su hijo Daniel.
Durante más de una década trabajó en el barrio Downtown Eastside de Vancouver, una de las zonas más vulnerables de Canadá, con pacientes que presentaban adicción a drogas y enfermedades mentales. Moldeado por esa experiencia, Maté considera que la sanación del trauma exige una visión compasiva y responsable.
Prolífico escritor, sus libros han sido traducidos a más de 40 idiomas, y su rol en la práctica clínica y como divulgador le valió a Maté recibir la Orden de Canadá, la máxima distinción civil de su país, y el Premio al Mérito Cívico de Vancouver.
Siete lecciones sobre el trauma, según Gabor Maté:
1) El trauma no es lo que te ocurre, sino lo que sucede dentro de ti como resultado de lo que te ocurre. Para Maté, el trauma se define por la huella interna y no solo por el suceso externo. “El trauma es una herida interna; puedes olvidar el evento, pero tu cuerpo no olvida la reacción”, sostiene el profesional.
2) El trauma provoca desconexión del cuerpo, las emociones y de los demás. Las personas traumatizadas suelen experimentar insensibilidad o confusión acerca de sus deseos y emociones, lo que dificulta la regulación emocional. El trauma desconecta a la persona de su yo auténtico y de su intuición, dificultando la confianza en sus propios presentimientos y necesidades. “La mayoría de nosotros vivimos no como somos, sino como aprendimos a sobrevivir”, advirtió.
3) Los mecanismos de afrontamiento infantil se transforman en síntomas en la edad adulta. Conductas como la búsqueda de aprobación o la evasión surgen como adaptaciones tempranas y persisten en forma de ansiedad, agotamiento o adicción. La herida emocional no se disuelve con el tiempo. Si no se aborda, el dolor persiste, y las personas actúan desde el miedo y la defensa más que desde la alegría o la autenticidad. “No preguntes por qué la adicción, pregunta por qué el dolor”, sugirió Maté.
4) La sanación exige intervenciones físicas, no solo mentales. Maté destaca la necesidad de terapias somáticas: “El trauma está almacenado en el cuerpo. No puedes sanar solo desde la mente”.
5) Las enfermedades autoinmunes y físicas pueden asociarse con emociones reprimidas. El estrés crónico reduce la eficacia del sistema inmunitario y aumenta el riesgo de enfermedades como artritis reumatoide y fibromialgia. “El cuerpo expresa lo que la mente reprime”, detalla.
6) El autoboicot y el comportamiento autodestructivo están asociados a traumas no resueltos. Problemas en las relaciones, adicción al trabajo o procrastinación a menudo tienen raíz en el estrés acumulado desde la infancia.
7) El estrés crónico mantiene al organismo en alerta, entonces el sistema nervioso es la puerta hacia la curación auténtica. Si el sistema nervioso permanece en modo supervivencia, aparecen fatiga, depresión o entumecimiento. Solo cuando el cuerpo percibe seguridad, la recuperación es posible. “La neuroplasticidad nos permite cambiar, sin importar la edad, si el entorno es el adecuado”, asegura Maté.