El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha un nuevo esquema de ordenamiento en la Villa 31, con operativos en accesos, restricciones al ingreso de materiales de construcción y refuerzo de la presencia policial. La medida busca contener el crecimiento urbano informal en uno de los barrios más densamente poblados de la Capital.
El plan, coordinado por la Jefatura de Gabinete porteña junto a las áreas de Seguridad, Espacio Público, Desarrollo Humano y Hábitat y la Secretaría Legal y Técnica, incluye además la fiscalización de obras, la clausura de corralones ilegales y el desalojo de espacios ocupados sin autorización.
“Orden en la Villa 31. Acá no hay zonas liberadas. No hay excepciones. No hay lugares donde la ley es opcional. Se terminó el ingreso de material para seguir agrandando esto. La ley y el orden rigen en cada metro cuadrado de la Ciudad”, dijo el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, al anunciar las medidas.
Desde este jueves, varios de los ingresos vehiculares fueron modificados: cinco accesos se transformaron en calles peatonales, tres quedaron bajo vigilancia permanente de la Policía de la Ciudad y otros mantienen controles ya existentes. A esto se suman retenes móviles y operativos rotativos en puntos estratégicos del barrio.
Más detalles del plan:
A partir del plan de Control de Accesos, cinco de las 13 entradas por donde ingresaban vehículos se convirtieron en calles peatonales, tres pasarán a tener puestos permanentes de la Policía de la Ciudad, y se suman a otros tres que ya existían; dos calles se convirtieron en contramano, se colocaron bolardos y también habrá controles itinerantes y rotativos de fiscalización para reforzar la seguridad.
Los procedimientos se desplegaron en sectores clave como Colibrí y Ramos Mejía (en las inmediaciones de la terminal de ómnibus de Retiro), Yaguareté e Islas Galápagos, y Colibrí y Alberto Chejolán, en el límite con el Barrio Saldías.
El endurecimiento de los controles se da en un contexto en el que la urbanización del barrio (impulsada a partir de 2016 bajo la Ley 6.129) no logró frenar el crecimiento sostenido ni ordenar el desarrollo territorial. Según datos oficiales, la Villa 31 ocupa unas 72 hectáreas y alberga a cerca de 45 mil personas.
En este sentido, Jorge Macri destacó el operativo que se realizó días atrás para derribar una casilla en donde se vendían drogas: “Tiramos abajo un búnker y seguimos mejorando la seguridad. Y no podemos permitir que el crecimiento descontrolado siga poniendo en riesgo a los vecinos. La Ciudad es una sola y eso implica los mismos derechos, pero también las mismas obligaciones para todos”, aseguró el Jefe de Gobierno.
En paralelo, el Gobierno porteño avanza con intervenciones puntuales: en las últimas semanas se desalojaron estructuras montadas sobre veredas, se removieron instalaciones informales (como un lavadero de autos y una gomería en desuso) y se desarticuló una feria ilegal sobre la calle Perette. También se registraron operativos contra puntos de venta de droga, incluyendo la demolición de una casilla utilizada como búnker.