En el pueblo de Billauchpura, en la región de Uttar, un hombre disputaba una partida de cartas junto a otros jugadores. Poco a poco fue perdiendo su dinero, hasta no quedarse con nada. Fue en ese momento que se le ocurrió apostar a la persona que tenía al lado: su esposa.
La apuesta fue aceptada y el juego continuó. La baraja se repartió sobre la mesa y la fortuna cayó para el lado del esposo, al contrario, perdió la mano y tuvo que cederle a su mujer a uno de los competidores.
Al enterarse de lo sucedido, la mujer se escapó y fue hacia la comisaría más cercana a contar lo sucedido. "La mujer, de 32 años, que acudió a nosotros el martes, dijo que su marido, Raheesu, la apostó a ella cuando perdió todo su dinero", dijo un oficial del distrito de Baghpat, en declaraciones citadas por la agencia IANS. "Raheesu perdió la partida contra un tal Feroz, y forzó a su mujer a ir con el otro jugador a la casa de éste", añadió.
Tanto el esposo de la mujer, como el ganador de la apuesta, se encuentran en paradero desconocido. La policía local comenzó una operación de búsqueda y una investigación más profunda del hecho.
En muchas áreas rurales de la India, las mujeres son tratadas como ciudadanas de segunda clase y se considera que deben guardar obediencia a sus maridos, a menudo tras una boda concertada que lleva consigo el pago de una dote por parte de la familia de ella.