En las últimas horas se conocieron las imágenes de un violento accidente sobre la Ruta 2, a la altura de Hudson, luego de que el conductor perdiera el control del vehículo y se estrellara contra el peaje mientras circulaba a alta velocidad con su amigo y se filmaban con un celular,.
El hecho ocurrió el 27 de octubre de 2025, cuando el auto impactó contra el muro de contención del peaje de Berazategui tras desplazarse a unos 180 kilómetros por hora.
En las imágenes, registradas por uno de los ocupantes, se escucha al acompañante preguntar “¿a cuánto va?”, mientras enfoca el velocímetro. “Grabalo, ahí le aflojé un poco”, responde el conductor. Segundos después, ambos exclaman con sorpresa antes del choque: “Uuuhhh boludo”.
Como consecuencia del impacto, el vehículo quedó completamente destruido y uno de los ocupantes, identificado como Iván —propietario del auto—, resultó con lesiones de extrema gravedad.
Según su testimonio, sufrió una fractura expuesta de tibia y peroné, lesiones en la rodilla derecha, fracturas en la muñeca y el radio del brazo derecho, además de un traumatismo que lo mantuvo inconsciente durante varias horas.
El joven fue trasladado por el SAME y permaneció internado durante aproximadamente 20 días, período en el que fue sometido a tres intervenciones quirúrgicas. Posteriormente, atravesó un prolongado proceso de recuperación que incluyó dos meses en silla de ruedas, un mes y medio con muletas y otros 60 días de rehabilitación con bastón.
De acuerdo con lo relatado, Iván viajaba como acompañante en su propio vehículo, que era conducido por su amigo Gustavo, chofer de la línea 68, en quien había confiado para continuar el trayecto.
El accidente se produjo en un contexto de calzada húmeda debido a lluvias previas, lo que, sumado a la velocidad, contribuyó a la pérdida de control del rodado.
Tras el hecho, el damnificado aseguró que debió afrontar no solo las consecuencias físicas y económicas del siniestro, sino también versiones erróneas que lo señalaban como conductor al momento del choque.
En una carta difundida meses después, sostuvo que lo que más le afectó “no fue solamente perder un auto al que le había dedicado nueve años de cuidado, sino sentir que también se distorsionó la verdad y terminó pagando culpas ajenas”.
Asimismo, indicó que el conductor se presentó tiempo después en el hospital y se comprometió a colaborar económicamente con parte del valor del vehículo destruido, aunque —según afirmó— ese acuerdo no se cumplió como esperaba.
Iván señaló que, con el paso del tiempo, debió afrontar en soledad tanto la recuperación física como las consecuencias económicas derivadas del accidente.
“Hoy, más que revancha, busco que se conozca mi versión de los hechos, recuperar mi nombre y que cada uno asuma la responsabilidad que le corresponde”, expresó.