Estacionó en Cotagaita al 2100 en frente de la casa de su amiga. Pero lo que tenía que ser una tarde de distensión en La Matanza, se convirtió en una escena dura y difícil de olvidar.
Cuando estaba por bajarse del coche, apareció un auto en contramano. Con el vehículo aun en movimiento, tres delincuentes encapuchados y armados la amenazaron y la corrieron hasta encerrarla.
Mientras el auto cómplice que los llevó se retiraba para “patrullar” la cuadra, los ladrones le dieron una salvaje golpiza, que incluyó patadas en el suelo y culatazos. Una vez que le sacaron la llave, el suplicio continuó: uno de ellos la agarró del pelo y la arrastró por el asfalto.
Con las fuerzas que le quedaban, se paró como pudo y corrió hasta la casa de su amiga que vio buena parte de la secuencia desde la persiana. Los delincuentes aceleraron a fondo y se fueron en el sentido contrario.