En tanto, para la vicepresidencia primera fue designado el obispo de Neuquén, monseñor Virginio Bressanelli, y para la segunda, su par de Salta, Mario Cargnello. En la secretaría general continuará Enrique Eguía Seguí, obispo auxiliar de Buenos Aires.
La elección de Arancedo – considerado dialoguista y moderado– marca una continuidad en el camino pastoral que ejerció Bergoglio durante dos períodos consecutivos, razón por la cual no podía volver a ser reelegido para ese cargo.
Arancedo integraba la “mesa chica” del Episcopado, como vicepresidente segundo de la Comisión Ejecutiva del cuerpo, junto al arzobispo de Tucumán, Luis Villalba, que se desempeñaba como vice primero y que también dejó el cargo.
De 71 años, primo hermano del fallecido ex presidente Raúl Alfonsín, Arancedo había sido elegido para participar en 2009 –en representación del Episcopado argentino– del acto que se realizó en el Vaticano al cumplirse los 25 años de la mediación papal en el conflicto por el Canal del Beagle, junto a las presidentas Cristina Fernández de Kirchner y Michelle Bachelet. La votación para elegir al sucesor de Bergoglio, individual y secreta entre cada uno de los 90 obispos en condiciones de sufragar, fue muy reñida entre Arancedo y Bressanelli, y debió repetirse tres veces ya que ningún candidato lograba obtener los dos tercios necesarios de los votos en las dos primeras instancias. Finalmente, tal como establece el estatuto de la CEA, en una tercera votación se impuso Arancedo, por ser el obispo más votado, según explicaron fuentes del Episcopado.
9 de noviembre de 2011