Los dos países más contaminantes de planeta, China y Estados Unidos, enfrentaron posiciones en la cumbre sobre cambio climático que se desarrolla en Copenhague, Dinamarca.
Ambas naciones difieren en las fórmulas para disminuir las emisiones de CO2 y el sistema de financiamiento para frenar el calentamiento global, causado en gran medida por los países desarrollados.
Con el arribo a la cumbre de su primer ministro Wen Jiabao, el gigante asiático quiere dar una nueva dinámica a la conferencia. Los chinos han planteado insistentemente la necesidad de que Estados Unidos pase a formar parte del protocolo de Kioto, firmado en 1997 en Japón, y al que se han acogido 37 naciones industrializadas.
Por su parte, Estados Unidos se ha mostrado reacio ante la postura del Estado oriental. Tod Stern, jefe de la delegación estadounidense, criticó su planteamiento señalando que "el país cuyas emisiones están subiendo de manera radical, realmente radical, es China, que ahora es el que más contamina en el mundo”.
Además, Tod descartó que su país se integre a los acuerdos de Kioto y pronosticó que si China no se suma a los esfuerzos por reducir las emisiones será imposible avanzar en una real solución del problema.
Otro de los puntos de discordia es el sistema de financiamiento para aminorar los efectos del cambio climático. La Casa Blanca ha rechazado dar siquiera un centavo de dinero de sus contribuyentes para ayudar a China a reducir sus emisiones de gases invernadero, uno de los puntos claves de la cita en Copenhague.
Representantes de la ONU, en tanto, han expresado su deseo de que la cumbre, que finaliza el 18 de diciembre, concluya con un documento vinculante, obligando así a los mayores productores de CO2 a rebajar sus cuotas.
Por lo visto hasta ahora ese resultado parece poco probable debido a la oposición de Estados Unidos y China, países que contribuyen con 40% de las emisiones de dióxido de carbono en el planeta.
Fuente: altonivel.com.mx