En el siglo XVII se elaboraba el Lagrimilla, uno de los primeros vinos de América que probó la realeza española. A su vez, el arribo de inmigrantes friulanos hacia fines de 1800 en la zona de Colonia Caroya, dio un gran impulso a la producción de vinos”, explicaron los coordinadores del emprendimiento.
Una de las principales características de los distintos circuitos es la identidad de cada uno de ellos, ya que las bodegas o productos artesanales están asociados a la visita de atractivos cercanos, el consumo de la gastronomía local y las fiestas típicas. La producción se concentra en merlot, malbec, pinot noir, cabernet sauvignon y el tradicional Frambua de Colonia Caroya. También hay chardonnay, sauvignon blanc y torrontés.