Durante la última década la movida folklórica se agigantó. La Capital Federal y el conurbano cuentan con un circuito de peñas bailables muy nutrido. Diversos espacios se yuxtaponen o se turnan los distintos fines de semana. Se bailan chacareras, zambas, gatos, escondidos, bailecitos, sayas y otras danzas. Radiografía de un fenómeno en alza.
Es Buenos Aires la ciudad del tango? Posiblemente, aunque en la actualidad al “dos por cuatro” no le falta competencia. Desde hace unos años la agenda de Capital y el GBA cuenta con una nutrida oferta de peñas folklóricas bailables que, lejos de ser reducto exclusivo de las generaciones mayores, atraen cada vez más público juvenil, convocado por la magia y los renovados bríos del movimiento. Son espacios de encuentro donde entre chacareras, gatos, zambas, bailecitos, sayas, chamamés y escondidos, es posible en principio llegar temprano y degustar comidas criollas o de las provincias a precios accesibles, y adentrarse en un ambiente multigeneracional y muy proclive a la comunicación.
Para buscar el origen de este reverdecer peñero habría que urgar en la renovación que tuvo lugar tanto en las expresiones musicales como en las danzas, que las acercó poderosamente a las nuevas generaciones. Por el lado de la música algunos referentes como Peteco Carabajal, el Dúo Coplanacu y Raly Barrionuevo, por ejemplo, prendieron fuerte entre los jóvenes, y fueron secundados luego por toda una batería de nuevos grupos que aportaron aires de aggiornamiento al folklore. Por lo demás, la gran convocatoria de figuras como la de Soledad, también tuvo su impacto, promoviendo el acercamiento de nuevas camadas al género.
Del lado de la danza el ya extinto Carlos Saavedra y su hermano Juan –santiagueños ambos- dejaron su singular sello en el baile nativo, reconectándolo de algún modo con la Madre Tierra. Luego otros cultores tendieron puentes con las danzas contemporáneas y al cabo la chacarera, zamba, gato, escondido y demás variantes fueron siendo retomadas y de algún modo apropiadas por los jóvenes, gracias a su práctica en talleres y peñas, modificando quizás algo del sentido comunicacional de sus orígenes pero sumando despliegue y expresividad.
“En los ‘60 y ‘70 hubo un movimiento muy importante en Buenos Aires relacionado con las danzas nativas; pero este ímpetu se había perdido. Si bien ya existían algunas peñas tradicionales, a partir del año 2000 empezaron a gestarse una serie de nuevos espacios en suelo porteño -como las peñas “La Eulogia” y “El Desalmadero” (que actualmente no funcionan), y “La Baguala”- y de a poco se fue incorporando mucha gente a escuchar nuestra música, y particularmente al baile”, dice Gabriel Redin, uno de los organizadores de las peñas de la Ribera y “La Resentida”, quien reconoce además que “las peñas que se organizan en Cosquín, en particular la de Los Coplanacu, actuaron como inspiración”.
Desde hace unos años las peñas de Capital y el Conurbano se llenan. Rebalsan de entusiasmo y alegría. Por lo común las propuestas son noctámbulas, aunque también hay otras como la del “Rincón Peñero”, que se organiza al aire libre los domingos al mediodía. Habitualmente se pasa música folklórica de distintas latitudes del país y suelen presentarse conjuntos en vivo y en algunos casos también agrupaciones de danza. Algunas peñas, no obstante, tienen una identidad más ligada a una determinada zona o región como el caso de “Los Cumpas”, que tiene una decidida impronta jujeña.
Además existe toda una serie de peñas itinerantes y barriales que se sostienen. Y espacios más tradicionales y turísticos como la Feria de Mataderos y sus peñas aledañas, adonde también se acercan diversas generaciones de bailarines.
Si bien la presencia de estudiantes y jóvenes de las provincias es notable en estos ámbitos -y seguramente fue esencial para encender la mecha del fenómeno-, cada vez son más los porteños y bonaerenses que se pliegan al movimiento. Habitualmente las jornadas se inician con una clase de baile donde se repasan las figuras básicas de las danzas para que el público que no sepa bailar pueda practicarlas durante toda la noche.
Una hermosa particularidad de estos espacios es que no se discrimina a los principiantes: siempre hay alguien que los guía dictando las coreografías, y nadie se queda sin danzar. Muchos incluso quedan tan entusiasmados que luego comienzan a tomar clases para disfrutar aún más.
Más allá del mayor despliegue físico y expresivo que muestran hoy los bailarines experimentados en las peñas, a Lía Botti, organizadora de “La Baguala”, no le parece que las danzas se hayan transformado: “Los jóvenes respetan las coreografías tradicionales –asegura-. El cambio en todo caso tiene que ver con lo descontracturado que es el ambiente de las peñas, donde conviven personas con saco y corbata y jóvenes en bermudas y zapatillas, cosa que no ocurría en las de los años `60”.
|
|
Una virtud central que tienen estos espacios es que son lugares muy abiertos y de generación de amistades: “Por ahí las personas llegan sin conocer a nadie, y a las dos semanas ya se las ve conversar con varios –apunta Redin-. Esta es una diferencia astronómica con respecto a lo que sucede por ejemplo en las discotecas”. Botti coincide: “Hace ya diez años que estamos haciendo la peña y nunca tuvimos un incidente de peleas entre jóvenes, ni adentro ni en la puerta. El ambiente es festivo y familiar”. ¡A agitar pañuelos!
Algunas propuestas para agendar
Todo el año
- “La Peña de la Ribera” funciona todo el año en J. Díaz de Solís 2289, Olivos. En verano abre todos los sábados; entre abril y diciembre se organiza una vez por mes. Informes al 15-6592-6306 o en www.delariberafolklore.com.ar.
- “El Rincón Peñero” abre los domingos y feriados al mediodía. Funciona en el Centro Cultural de la Ribera, Roque Sáenz Peña 1485 y el río, San Isidro. Informes al 4747-9221 o 15-6-448-4504.
- La “Peña del Club Premier” funciona todos los viernes por la noche en Campichuelo 472, Parque Centenario. Informes al 4982-7637 o en www.clubpremier.com.ar.
De abril a diciembre
- “Los Cumpas” funciona una vez por mes en Solís 485, Monserrat. Informes al 4825-3656 o en www.loscumpas.com.ar.
- “La Baguala” funciona en el Teatro Verdi, Alte. Brown 736, La Boca. Abre de abril a diciembre, los primeros sábados de cada mes. Cierra durante el verano. Informes al 4382-3282 / (156) 421 6407 o bien en www.baguala.com.ar.
- “La Resentida” se arma una vez por mes (arranca en marzo o abril) en "La estación de los Deseos", una vieja playa de cargas sita en Bacacay al 1600, Caballito. Informes al 156 5926306 o en www.laresentida.com.ar.
1 de febrero de 2011
Fuente: Notio
Notas relacionadas:
Mendoza: Enero fue el mejor mes turístico de la décadaEl primer mes del 2011 superó el record del 2001. Se espera colmar la capacidad hotelera en la Vendimia Los mejores lugares para tirar la malla por la ventana