Todo comenzó cuando el sospechoso, un joven con problemas de salud mental, se negó a ser trasladado a una institución psiquiátrica. Tras amenazar a su familia, se encerró en el cuarto con dos cuchillos.
Tras el pedido de colaboración por parte del Sies, personal policial se hizo presente en el domicilio y tras recibir autorización de familiares accedió a la planta alta de la vivienda con fines de convencer a la persona para que suelte las armas blancas que portaba en sus manos.
“Me voy a matar si siguen con esto”, amenazó el sospechoso. Ante la negativa del hombre tuvieron que forzar la puerta del dormitorio a patadas ya que el implicado la había tapiado con una cama.
Al entrar tuvieron que efectuar dos disparos con pistola taser para desarmarlo, reducirlo y evitar un riesgo mayor para su propia integridad física y la de terceros.
Sobre las armas de baja letalidad
Las Taser y Byrna ofrecen una opción intermedia entre las armas letales y la contención física, y forman parte de la estrategia provincial para reforzar la seguridad. Instructores especializados brindaron cursos a capacitadores para entrenar a policías de todo el territorio santafesino.
El Gobierno de Santa Fe adquirió 100 pistolas Taser y 100 lanzadores Byrna. Las Taser inmovilizan a la persona mediante una descarga eléctrica sin provocar lesiones graves, mientras que la Byrna, que funcionan con dióxido de carbono, disparan proyectiles cinéticos de polímeros que pueden contener sustancias irritantes.