El martes pasado, el Ángel, también conocido como “el Peladito”, volvió a ser noticia por una de sus “diabluras”: roció con nafta y prendió fuego a un vecino de 13 años. Como todas las tardes, ayer, Alan se apostó en la esquina de las calles 79 y 28 a fumar marihuana junto a sus amigos. Frente a ellos, el temible “Ángel” inhalaba nafta, se cruzó de vereda, arrojó el combustible a Alan y le prendió fuego.
“Yo estaba en mi casa, a media cuadra de la esquina donde mi hijo se junta con sus amigos, y empecé a escuchar los gritos de Alan. “Mamá, me quemo, me quemo”, decía. Cuando le pregunté qué le había pasado me dijo que se había prendido fuego jugando con un encendedor. No le creí porque tenía un fuerte olor a nafta. Me mintió porque le tienen miedo a ese pibe. Finalmente, me dijo la verdad”, relató la madre de Alan, Giselle Landaburo, a 24CON.
“Después, me enteré que (el Ángel) lo tenía de punto y que siempre lo molestaba. Los amigos le advirtieron que tenga cuidado que algo le quería hacer porque lo venía amenazando. No es por defenderlo, pero a mi hijo lo trataba así, como “el boludito” porque no andaba en ninguna y, está mal, pero lo único que hacía era fumar porro en la esquina. Uno de sus amigos lo pudo apagar, si no lo hacía, lo mataba”, indicó la mujer.
“Estamos preocupados porque ayer lo vimos dando vueltas por la puerta de mi casa. Yo tengo cuatro chicos más y son todos menores. Con los antecedentes de este chico, no sé qué puede llegar a hacer”, agregó Landaburo. En ese sentido, Germán, padre de Alan dijo a este medio que reclamaron a la Justicia “custodia permanente”, argumentando la peligrosidad del Ángel.
Pese a que alaban la actuación policial en el caso, la familia del menor agredido no está conforme con el accionar de la Justicia: “La causa está caratulado como lesiones graves, cuando en realidad fue una tentativa de homicidio. Por eso, le reclamamos a la fiscal Mercedes Catani que pida la detención del Ángel”, manifestaron los padres de Alan.
Por otro lado, Giselle pide el aporte de los testigos que observaron la escena. “Sé que tienen miedo y no le puedo exigir a las otras madres que arriesguen la vida de sus hijos, pero lo tenemos que parar de alguna manera, no puede seguir manejándose con tanta impunidad, Alan está vivo, pero lo podría haber matado. La fiscal tiene que dejar el librito y hacer algo para que este chico deje de cometer crímenes”, sentenció.
En tanto, Alan permanece en terapia intensiva, de la Sala de Quemados del Hospital de Niños, con el 27 por ciento del cuerpo quemado. De ese número, el 5 por ciento es irrecuperable por lo que deberá ser intervenido quirúrgicamente (le serán colocados injertos de piel) y estipulan un mes para que las heridas curen. “Está bien, come y habla, pero está muy dolorido”, detalló Germán. Las heridas más graves las tiene en el tórax y en parte de la espalda. Pero además presenta otras en ambos brazos, las dos manos y en las entrepiernas". “Esto lo va a marcar de por vida y el culpable camina por la calle como si nada”, se quejó su mamá.