A Elda Tamara Cajal la encontraron sus propios familiares dentro de su casa. Su cuerpo colgaba de un tirante y los intentos de revivirla fueron en vano.
Ocurrió el domingo pasado en su vivienda de la localidad de Transradio, partido de Esteban Echeverría, donde la joven de 22 vivía con su pequeña hija de 5 años.
“No pudo aguantar más. Venía sufriendo todo este tiempo y desde el 12 de enero, cuando se cumplieron tres años por el asesinato de Franco, se puso peor. Estaba muy nerviosa”, expresó su madre Mabel al sitio Info Región.
Franco, su hermano de 14 años, fue asesinado de un disparo en la espalda por un grupo de delincuentes en el mismo barrio, cuando se lo confundieron con otro adolescente del que buscaban vengarse. En ese momento, paseaba el caballo de un amigo por los pastizales del lugar.
Elda no soportó su pérdida. “Eran muy pegotes. Ella lo quería mucho y tras crimen de mi hijo, se hizo un tatuaje de su cara en el pecho, cerca del corazón”, agregó la mujer, y expresó acongojada: “¿Ahora como le digo a mi nieta que su mama no está más?”.
La causa por el crimen de Franco Cajal está actualmente en los Tribunales de Lomas de Zamora, a cargo del juez Gabriel Vitale, por pedido del fiscal Gerardo Loureiro de la Unidad Funcional de Instrucción 7.
En tanto, los imputados del crimen están presos y se espera la sentencia de la causa que esta caratulada como “homicidio agravado” por ser un menor la víctima. De manera tal que los apresados podrían recibir prisión perpetua.
31 de enero de 2012