En el marco de una entrevista, Sergio Hernández, el entrenador argentino que lideró la Generación Dorada de básquet, repasó su experiencia reciente en Flamengo y reflexionó sobre los secretos del éxito deportivo, la tolerancia al fracaso y la salud mental en el deporte.
También, compartió su visión sobre los desafíos de dirigir equipos de alto rendimiento, la importancia de la disciplina y el trabajo colectivo, y la cultura deportiva.
La salida de Flamengo y el peso de los resultados:
“Yo estoy acá porque salí de un equipo. Estaba dirigiendo Flamengo en Brasil y la verdad, llevaba unos catorce meses buenos. Habíamos ganado la anterior Champion, que es como la Libertadores de fútbol”, comenzó su relato Hernández.
Y continuó: “Flamengo no necesita presentación como club, es una bestia. Y hubo malos resultados ahora en el final de la temporada esta y se aceleraron mi salida del equipo”.
El entrenador reconoció que la lógica del alto rendimiento es implacable: “El alto rendimiento es resultado. No importa, no es que con tus pergaminos alcanza para entrar en algunos lugares, para que te mimen un poco más, para que te tengan más paciencia”.
“Pero cuando hay problemas, generalmente uno de los fusibles más rápidos es el entrenador”, señaló.
Aseguró que su salida no lo afectó en lo personal: “No me afecta demasiado a mi bienestar general. Llevo 30 y pico de años haciendo esto y me ha tocado vivir de todo tipo de situaciones, muchos títulos, muchos fracasos también. Estoy más en el final de mi carrera que en un momento en que estoy buscando crecer”.
El éxito, la presión y la cultura del deporte nacional:
En cuanto a cómo se mide el éxito, Hernández planteó: “¿Qué es el éxito en el deporte? ¿Es ganar o es vaciarte? Siempre es vaciarte. El haber encontrado la mejor versión de tu equipo, el haber tocado un techo según el potencial que tiene tu equipo, el haber encontrado una identidad de juego... Eso sí o sí tiene que ser considerado éxito por uno mismo”.
El técnico diferenció la cultura del básquet argentino de la del fútbol: “El fútbol definitivamente no se puede evaluar como un deporte en Argentina. Es política. Toca la parte emocional de todos los argentinos. Ser presidente de Boca Juniors o de la AFA es tan fuerte como ser gobernador de la provincia de Buenos Aires”.
Remarcó que el deporte argentino es “un ejemplo de que somos mucho mejores de lo que creemos ser, cuando nos juntamos para lograr un objetivo. El deporte demuestra que no perdimos esa capacidad de decir: bueno, si hay que lograr algo todos juntos, vamos. No alcanza con que los otros sean más altos o más fuertes, el argentino dice: que lo demuestren adentro de la cancha”.
La Generación Dorada y el alto rendimiento:
Por otro lado, profundizó sobre el trabajo con la Generación Dorada, sus referentes y las condiciones del deporte de élite en la Argentina: “La estructura que hay para hacer deporte en Argentina es tan precaria que a veces los equipos profesionales no tienen una estructura que permita ser deportista de alto rendimiento”.
Y sumó: “La Selección Argentina de Básquet, un día entrena en Obras, otro día en otro lado, donde puede”.
Sobre la esencia del alto rendimiento, destacó: “El alto rendimiento son los hábitos, no es el hábitat en el que uno transcurre. El hábito, el realmente tener un comportamiento de alguien que tiene que buscar la excelencia en alimentación, descanso, método de entrenamiento. La obsesión por el rendimiento es bienvenida, la obsesión por el resultado es realmente tóxica”.
Respecto al aprendizaje mutuo entre entrenadores y jugadores, relató: “Los entrenadores aprendemos siempre de los jugadores. Todo lo primero lo hace un jugador. Una acción, una jugada, y después los entrenadores le ponemos el nombre y la patentamos. A Ginóbili lo conocí de muy chico, era distinto. Mezcla de talento y trabajo. En su diccionario, talento y disciplina están en el mismo lugar”.
Para cerrar, reflexionó sobre las claves del éxito en el deporte de élite: “Para el alto rendimiento es talento más disciplina. Y la suerte, en algún punto, influye: Manu Ginóbili llega a un equipo que le cae como anillo al dedo en San Antonio Spurs”.
“Pero si no hay talento, por más que trabajes, cada uno va a llegar de acuerdo al potencial que tiene”, concluyó.