¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

"Era muy competitiva, no me gustaba perder a nada": la confesión de Sabatini sobre las presiones que sufrió como tenista

La ex deportista recordó cómo fueron sus inicios, los comentarios hirientes que recibió a lo largo de la carrera y el rol fundamental de Maradona. El antes y después del deporte de alto rendimiento y cómo distintas vivencias marcaron su trayectoria.
 

Por Redacción

Jueves, 19 de febrero de 2026 a las 07:27

Nacida el 16 de mayo de 1970 en Buenos Aires, Argentina, es una de las figuras más trascendentes en la historia del deporte argentino. Dueña de un talento natural y una sensibilidad competitiva única, construyó una carrera marcada por la disciplina, la templanza y una manera particular de habitar la alta exigencia sin perder autenticidad.

Desde muy joven cargó con amplias expectativas de todo el entorno. El mundo del tenis la señaló como promesa cuando todavía estaba descubriendo quién quería ser. Y en ese camino, aprendió a convivir con la presión, con la exposición y con el peso de representar a un país entero en cada torneo. Su revés potente, su inteligencia táctica y su capacidad para sostener partidos largos la llevaron a la cima del ranking mundial y a conquistar el US Open en 1990, además de brillar en el Masters y en los Juegos Olímpicos.

Su retiro temprano sorprendió al mundo, pero también confirmó algo esencial: siempre priorizó su bienestar personal por encima de cualquier mandato externo. Supo escuchar sus tiempos, correrse cuando lo sintió necesario y reconstruirse fuera del circuito con la misma dignidad con la que había competido dentro de él.

En este marco, Gabriela Sabatini brindó una entrevista a modo de charla íntima y a corazón abierto en la que profundizó sobre su carrera profesional. Se animó a confesar algunas cuestiones personales que la acompañaron a lo largo de su trayectoria e invitaron a conocer al personaje detrás de la atleta. 

“Yo era muy competitiva, no me gustaba perder a nada. Me enojaba mucho. Mi madre una vez casi me saca de la cancha por lo que me enojaba. Golpeaba, rompía la raqueta y decía malas palabras”, recordó Sabatini. “Gaby” obtuvo 27 títulos individuales a lo largo de su carrera, entre los cuales sobresalen dos WTA Championships y un Grand Slam (US Open 1990).

El punto de inflexión que la catapultó a la fama fue cuando ganó el Junior femenino de Roland Garros en 1984 cuando tenía apenas 14 años. Esa victoria frente a la búlgara Katerina Maleeva modificó sus planes de vida: “Gano Roland Garros, me vuelvo a Buenos Aires con mi padre y cuando llegamos al aeropuerto había un mundo de gente. Mi papá me dijo ‘parece que están todos por vos acá’. Fue muy claro el antes y el después. Ahora sos súper conocida y esa fue una de las cosas más difíciles de manejar”.

El crecimiento en su carrera y las críticas recibidas:

“El tenis, cuando uno empieza, hasta los 14 o 15 años para mío era un juego y lo disfrutaba muchísimo. Me olvidé de lo que era eso. Se fue transformando solo, sin darme cuenta”, analizó hoy con 55 años la ex tenista.

La crítica periodística y las exigencias de los fanáticos también le afectaron: “La expectativa en los demás o todo el tiempo diciendo ‘¿cuándo será número 1?’. Empiezo a ver el diario y leo críticas hacia mí, pero negativas. ¿Qué sabe esta persona lo que hay detrás y lo que realmente siento? ¿De dónde saca todo esto? Dolía, me afectaban mucho estas cosas. Me quedaba con esas cosas adentro. Con el tiempo, con los años, como que son muchos los años que te van pegando y pegando”.

El rol de Diego Armando Maradona:

En otro fragmento de la nota, Sabatini también hizo referencia a su amistad con Diego Armando Maradona, quien la apoyó en momentos de fragilidad emocional: “¿Qué se puede decir de Diego? El corazón más grande del mundo era Diego. Te veía mal y te llamaba. Me pasó. Hacía cosas que no las ves en ningún lado”.

Los logros:

Tras su retiro, Sabatini fue incorporada al Salón de la Fama del Tenis Internacional en 2006, reconocimiento a una trayectoria marcada además por una final en Wimbledon 1991 y la medalla de plata lograda en los Juegos Olímpicos de 1988. Su éxito en dobles tuvo su punto más alto al consagrarse campeona de Wimbledon 1988 junto a la alemana Steffi Graf.

La histórica deportista argentina reside actualmente en Suiza, Buenos Aires y Boca Ratón (Estados Unidos). Luego de colgar la raqueta, desarrolló una carrera empresarial con su propia línea de perfumes, lanzada originalmente en 1989, que sigue vigente en el mercado internacional. Además, participa en actividades de beneficencia y colabora con organizaciones como UNICEF, UNESCO y los Juegos Olímpicos Juveniles.

Sabatini mantiene su perfil bajo y evita la exposición mediática, aunque es invitada ocasional a eventos deportivos, exhibiciones y acciones solidarias. En los últimos años, recibió varios premios por su trayectoria, su trabajo filantrópico y su aporte al deporte argentino e internacional.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD