Se retiró en 2019 para disfrutar más tiempo con su familia, porque ya estaba cansado de jugar al fútbol. Venía de convertir 34 goles en 74 partidos en el Hebei Fortune de China, pero tenía demasiado tiempo libre.
En una entrevista en el stream Olga, el Pocho Lavezzi abrió su corazón y confesó un costado oscuro de su vida. También habló de un pasado enredado en la marginalidad, que fue la puerta de entrada perfecta al mundo de las adicciones.
Con un marcado esfuerzo, Ezequiel Lavezzi perdura en esa lucha, contra ese flagelo que supo arrebatarle de la vida a sus amigos.
"Me interné, estuve pasándola en una clínica con gente que no conocía, que la notaba que no tenía nada que ver con mi palo. Todo eso también te lleva a darte cuenta de cómo te fuiste equivocando en el camino y decís: no quiero esto", confesó.
El momento cúspide y riesgoso fue en 2023, después de una extraña noche en una fiesta de Punta del Este en la que terminó herido. Fue quizás el llamado de atención que necesitaba para pegar un volantazo y enfrentar el problema: “Estuve muy renegado de entrada, pero después me terminó haciendo bien. Estuve un mes. Fue un montón y a la vez no tanto".
Una internación no termina con todo, por eso, el 'Pocho' sabe que debe seguir haciéndole frente, con la incertidumbre de no saber quién ganará: "Hoy sigue estando, sigo luchando y sigo en tratamiento para seguir mejorando. Es una pelea constante. Pero perdimos tres finales, a alguna de las que vengan, la cuarta o quinta, le tengo que ganar”.
La charla que lo marcó con su hijo y la compañía de la familia:
Lavezzi no estuvo solo. Necesitó de empujones para abrir los ojos, mirar alrededor, ponerse en la vereda de enfrente. Allí esta su hijo, Tomás, quien un día decidió enfrentarlo y logró poner a su papá en su lugar. "Una de las cosas que me marcó fue que mi hijo me siente y me diga un montón de cosas. Dije, 'No, ¿qué estoy haciendo?’”, confesó el exdelantero. Para él, la mirada de su hijo, hoy con 21 años, le dio un ultimátum. "No le puedo cagar la vida a mi hijo", reflexionó en ese entonces.
"Viví con ansiedad. Me lo encontré de golpe a eso, pero por suerte tuve mi familia y gente muy linda al lado que me ayudó a que tomara decisiones para mejorar.
En su recaída, volvió a vivir la infancia y adolescencia que pasó en Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe, donde tuvo su primer encuentro con los excesos. “A casi todos mis amigos de mi edad la verdad que el barrio se los comió. Yo me considero un afortunado y que el fútbol me salvó. Pero tengo la verdad que muchísimos amigos murieron”, contó sin tapujos, pero con la voz entrecortada, que esconde el dolor se haber perdido a los suyos.
Podría haber sido su camino y quizás el hoy hubiese sido mucho peor de lo que es para Lavezzi. Después de salir de Rosario Central y ser rechazado por Boca, su hermano menor no dejó que se rinda fácil y lo llevó a una prueba en Estudiantes de Buenos Aires. Una salvación.
“Un día me tocó darme cuenta de que ya no era rocho. Jugaba a la pelota y tenía que vivir de jugar a la pelota y disfrutar de eso. E hice así, cambié, dejé de lado esa parte y empecé a vivir y a disfrutar con todo lo que me estaba pasando. Es una decisión difícil, porque tenés que dejar de lado todo lo que vos venías viviendo y que tenía que ver con tu infancia. Y hacer ese salto me costó un huevo, pero cuando lo hice fui siempre para arriba”.
El consejo de Diego Maradona:
El Pocho también recordó una charla clave con Diego Maradona durante una concentración de la Selección.
“Con Diego me pasó algo: un día estaba medio bajón en la Selección. Se dio cuenta de que no estaba en la misma. Me mandó a llamar y me dice, ‘¿qué te pasa?’ No, no, la verdad, Diego, mirá, pasa esto, esto y esto, para mí, estoy perdiendo a mi familia. Me dijo, ‘andáte a la concentración y andáte a buscar allá a tu familia. No, no cometas el mismo error que que yo hice, porque la familia es lo más importante’. Y le dije, la verdad que gracias, pero nada, me quedo acá. No prendió un carajo, entonces. No le digo hola. Y es la nueva anécdota”, relató entre risas y nostalgia.
La historia con Zlatan Ibrahimovic:
Entre risas y recuerdos, Lavezzi relató una de sus anécdotas más desopilantes junto al sueco Zlatan Ibrahimovic, con quien fue compañero en en París Saint-Germain. “Tengo la mejor con Ibra. Un día, había un concierto, no me acuerdo de qué, que nosotros, todo un grupito vamos a verlo, y volviendo, me llama Ibra, y me dice, ‘¿qué estás haciendo?’ Nada, le digo, estoy volviendo de acá. Me dice, ‘venite para acá, estoy acá yo’. Yo estaba con una piba ahí, le digo, bueno, mirá, me invitó Ibra, así que voy para allá”, recordó el Pocho.
“Fui a mi casa, agarré la camioneta, fui con él, y nada, terminó recontra mamado, Ibra.
Y al otro día entrenábamos, terminábamos como a las 4 de la mañana, 5, y a las 8 tenía que estar en el club. Claro, cayó Ibra tirado en la camilla, con el doctor, con todo. Yo, ¿entendés? Yo fui, entrené normal, y me decía, ‘yo no sé cómo podés hacer vos’. Yo lo hacía todos los días”, contó entre carcajadas.