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La idea de fabricar bloques rondaba desde el pasado 5 de junio, un día después de que comenzara a llover ceniza volcánica sobre la ciudad. Surgió de la propia comunidad de Villa La Angostura. Según explicó a este diario Ariel Domínguez, secretario de Gobierno local, “es una iniciativa laboral para cuentapropistas que hayan sido muy afectados por las cenizas y una forma para generar fondos para el municipio”. El funcionario agregó que la malaria económica durará, al menos, seis meses y afectará principalmente a los habitantes dedicados al turismo. “Necesitamos ayuda de la provincia y de la Nación para recuperar esta perla de la Patagonia”, dijo.
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Según explicó Néstor Bozak, representante de Defensa Civil de Neuquén, en toda Villa La Angostura hay al menos un millón de metros cúbicos de arena volcánica, que de a poco se viene amontonando con ayuda de los habitantes cerca del puerto de esa ciudad; más precisamente, en el embarcadero. “Parece una gran meseta. Debe medir cinco metros. También estamos pensando en seguir acopiando en un parque industrial”, informó Bozak. En el embarcadero ya habría 6 mil metros cúbicos de cenizas.
Además de la ceniza caída en la ciudad, también se junta todo lo que se acumula en las rutas y que tiene prioridad en la limpieza “por la conectividad y el tránsito”, aseguró Javier Van Houtte, secretario de Producción de Neuquén. En la vecina provincia de Río Negro, también se amontona ceniza en la cantera municipal y en otras en desuso a la espera de que una comisión científica determine sus posibles fines comerciales. En La Angostura destacaron que esa ceniza es más fina que la caída en la localidad neuquina.
“Hasta que se reponga la situación puede ser una buena salida laboral durante la crisis”, insistió anoche Domínguez. Mañana, adelantó Vivero, habrá una reunión entre los equipos del municipio neuquino y vecinos desocupados para delinear la conformación de las dos cooperativas, una para fabricar los ladrillos y otra para utilizarlos en distintas obras. Mientras tanto, continúa el alerta roja en el pueblo, que queda sólo a 35 kilómetros del volcán chileno.
En las calles de Villa La Angostura hay casi 20 centímetros de ceniza volcánica apisonada por la lluvia. Además del turismo, en ese pueblo se fabrican distintas mermeladas a base de frutos de la región y ya se fue imponiendo una frase irónica entre los vecinos: “Hay arena para hacer dulce”.
30 de junio de 2011
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