A los 16 años, cuando tuvo que dejar su Ituzaingó natal y viajar rumbo a los Estados Unidos, no imaginaba lo que el destino le tenía reservado. Casi sin proponérselo Fernando Caldeiro, o "Frank" como lo apodaban sus compañeros, cumplió el sueño de millones de chicos: convertirse en astronauta y trabajar en la NASA. El sábado, tras luchar dos años contra un tumor cerebral, falleció a los 51 años.
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Caldeiro había ingresado en 1991 al Centro Espacial Kennedy de la NASA como experto en sistemas criogénicos y de propulsión. En 1996, encontró en una cartelera una solicitud para postularse como astronauta. Sin nada que perder, se anotó y fue seleccionado entre 6.000 candidatos. "Cuando me llamaron de Houston, lo primero que pensé es que se habían equivocado", dijo en una entrevista a Clarín en mayo de 2008. Primero se sumó al grupo de astronautas y, aunque nunca pudo cumplir su sueño de viajar al espacio, años más tarde quedó a cargo de la dirección de un programa de experimentos e investigación científica.
A través de un comunicado oficial, la NASA destacó que Frank era una persona muy apreciada por sus compañeros: "Todos los que le conocimos le echaremos de menos. Nuestros corazones están con su familia".
“Para ser astronauta, el entrenamiento fisico básicamente consiste en cuidarse, no hace falta ser Arnold Swarzenegger ni Terminator, sino estar en buen estado y no tener sobrepeso. Lo principal es que hay que estudiar muchos manuales sobre variadísimos sistemas; en general se trata de estudiar mucho y aprender a volar las naves”, dijo Caldeiro en una de sus visitas a Argentina.