Vecinos del humilde barrio de Tigre denuncian que las máquinas municipales destruyeron las cañerías que habían instalado hace pocos meses. Ayer, en plena crecida del río, el agua con materia fecal llegó hasta la puerta de sus casas.
“Buscamos transformar la vida cotidiana de esta gente que, por problemas de lluvia o sudestada, tenía inconvenientes con las inundaciones. Dejar atrás esa etapa es dar un paso adelante y tener la posibilidad de dignificar a los vecinos de Tigre, especialmente a los más vulnerables", dijo hace dos semanas el intendente, Julio Zamora, al entregar viviendas para vecinos de Villa Garrote, una de las zonas más relegadas del distrito. Pero lo que para muchas familias fue una gran noticia, para otras -que se quedaron en el barrio que habitaban hace décadas- fue un desastre. Ayer, en plena crecida del río, se vieron invadidos por aguas cloacales. Según denuncian los vecinos, las máquinas del Municipio destruyeron las cañerías cuando demolieron las casas desocupadas y los desagües escupieron el agua con materia fecal frente a sus viviendas.
"Manejaron que la gente se vaya, pero no se preocuparon por los que nos quedamos. Cuando mudaron a los vecinos a los monoblocs, mandaron máquinas y hasta gente con mazas a voltear las casas, para que no venga gente desde otro lado. Pero han dejado un desastre. Me preocupa por los chicos, que andan jugando ahí. Hay un olor que no se aguanta", describió Carlos Ignacio López, más conocido en el barrio como "Cotito". Tiene 54 años y hace "51 y medio" que vive en Garrote, donde nacieron sus nueve hijos y diez nietos. "Tengo que andar tirando maderas para que mis nietos puedan pasar a mi casa. Estoy con el corazón en la boca, apenas crece el agua tengo que traer a mis nietos a mi casa porque viven más abajo. Estamos continuamente con las cosas levantadas", contó.
En las últimas dos semanas, varios vecinos ya habían denunciado que la zona de familias reubicadas en Garrote había quedado convertida en un basural y con postes de luz caídos. Ayer, la crecida del río empeoró el panorama. "Con las casas que demolieron nos rompieron todos los caños de las cloacas que habíamos cambiado hace cuatro meses. Lo habíamos hecho nosotros con los muchachos de las cooperativas, fue una pelea de años. Ahora estamos con el agua en la puerta de casa. Están los chicos jugando y sale toda la materia fecal. En el Municipio nos dicen que ya tienen los caños pero no tienen gente para ponerlos", advirtió Cotito. "Pierdo todo el día buscando alguien que venga a arreglar lo que hicieron, y no puedo trabajar", protestó el hombre, dedicado a la venta de minutas y conos de papas fritas. "Me interesa que esto se divulgue, porque si no estamos solos", destacó el vecino.
Como él, Mónica Iturre vio ayer con preocupación cómo subían las aguas pestilentes y cargadas de desechos. "Lindo paquete nos dejaron, con un olor tremendo. A nadie le importa. Yo no me quiero ir a los monoblocs, tengo 47 años y desde los 4 que estoy acá. Tengo seis hijos y cinco viven conmigo, más cinco nietos -enumeró la mujer- Desde que taparon todo con las máquinas subió el agua de las cloacas y hoy (por ayer) toda la mañana los chicos estuvieron jugando entre el agua y la asquerosidad".