Sólo cinco de los seis firmantes estuvieron en la sala: Victoria Donda (Libres del Sur), Horacio Alcuaz (GEN), Diana Conti (FPV), Fernanda Gil Lozano (CC) y Rubén Lanceta (UCR). Jorge Rivas dio su apoyó telefónicamente, un mecanismo avalado por su condición física. Además, se esperaba que Liliana Parada llegara antes del cierre, aunque no hizo a tiempo. Aun así, como el dictamen del proyecto de Vega cosechó un aval (el de él mismo), se superó la mitad más uno requerida para el despacho de comisión. “Puedo afirmar que hubo dictamen de mayoría. De todos modos, el valor simbólico de este hecho es irreversible”, afirmó Vega y repitió su compromiso de hablar hoy mismo con los presidentes de las comisiones de Salud y Familia, para convocar a un plenario conjunto antes del cierre de sesiones ordinarias. De todos modos, la iniciativa no sería tratada este año en el recinto ni en dichas comisiones. Incluso, al renovarse los miembros de Legislación Penal a partir de diciembre, deberá volver a ser tratado por los nuevos integrantes.
Pasados 40 minutos de las 15:30, la hora de la cita, la comisión arañaba los 12 diputados. Para que haya quórum debe concurrir la mitad más uno de los 31 miembros, pero según el reglamento se permite sesionar en minoría con once legisladores. El Frente para la Victoria brilló por su ausencia. Sólo la diputada Diana Conti bajó a la Sala 1 del 2º piso y firmó el dictamen. Juliana Di Tullio, que aparece como la titular del proyecto de la Campaña, habría obedecido a un llamado del Ejecutivo de no participar en el debate. Otro que sorprendió fue el diputado Héctor Recalde, miembro de la comisión, quien la semana pasada dijo que en el FPV existe libertad de conciencia.
Sin embargo, estuvieron desde temprano legisladoras históricamente comprometidas con la legalización del aborto: Cecilia Merchán, María Luisa Storani, Vilma Ibarra, Victoria Donda y Marcela Rodríguez. Los sectores opositores al aborto, autodenominados “pro vida”, tuvieron menos peso que en otras oportunidades. La legisladora puntana del Peronismo Federal, Ivana Bianchi, sólo permaneció en la sala mientras se discutieron cuestiones reglamentarias. El primer aplauso de los grupos religiosos de la sala vino tras la ponencia del diputado PRO Alfredo Olmedo. “Es una pena de muerte anticipada”, dijo, pero luego huyó al ser acusado de “esclavista”. Por su parte, Cynthia Hotton habló con un tono conciliador, que reafirma el cambio de estrategia de los grupos evangélicos.
El debate empezó con un espíritu muy distinto al del final. El diputado Vega había puesto a consideración sólo tres de los cinco proyectos con giro a Legislación Penal y Familia, excluyendo así al de la Campaña y al de Nuevo Encuentro, propuestas que difieren en el límite de semanas. La maniobra fue cuestionada y Vega debió desistir. “¿Qué vamos a hacer? ¿Nos limitamos a analizar los distintos proyectos de ley o buscamos dictaminar?”, provocó entonces el legislador de la Coalición Cívica.
Diputados de distintos bloques habían acordado esperar al recambio parlamentario y continuar la discusión en 2012, un año en el que, se espera, el Congreso tendrá mayor protagonismo. En esa línea argumentaron Conti, Gil Lavedra, Donda y muchos otros. Sin embargo, ante la acusación de querer dilatar el tema y viendo que existían posibilidades de llegar a un dictamen de mayoría, los defensores de la legalización dieron un golpe de timón y fueron en busca de las firmas. A partir de ese momento, un entusiasmo comenzó a colmar la sala y las mujeres de pañuelos verdes, a sonreír; para todas ellas, el 1 de noviembre ya se había convertido en un día histórico para la Argentina.
2 de noviembre de 2011