La policía entrerriana, bajo la órbita del ministro de Seguridad, Néstor Roncaglia, hacía uno de los tantos controles de rutinas en las principales vías de acceso a la Provincia.
Pasadas las 9 de la mañana pararon a una Volkswagen Taos conducida por una mujer de 54 años que era acompañada por otra de 22. Habían viajado a Paraguay y volvían hacia la provincia de Buenos Aires. Lo que parecía un chequeo normal cambió rotundamente cuando un efectivo revisó el baúl.
Si bien a priori parecía vacío, el oficial se percató de que parte de la tapicería del lado izquierdo estaba mal colocada. Al retirarla vio un importante lotes de cajas blancas correspondientes a una marca de smartphones.
Al profundizar la requisa, los uniformados levantaron el capot y se llevaron una sorpresa: otros 100 equipos habían sido escondidos sobre el motor y en sus laterales.
La mercadería, obtenida a bajísimo costo en el país limítrofe y luego cruzada sin pasar por la Aduana, fue valuada en más de 25 millones de pesos. Ambas fueron imputadas aunque quedaron en libertad.