La precaria casilla apostada en Ingeniero Allan, en las afueras de Florencio Varela, ardió. No quedó nada de lo poco que la familia tenía. Pero la tragedia se llevó aún más que detalles materiales: el fuego calcinó a los dos chiquitos que allí vivían.
Un bebé de tres meses y una nena de tres años. Estaban solos al momento en que las llamas comenzaron a devorar la garita. Según lo publicado por el diario Varela al Día, la tragedia sucedida ayer a las 12:30 en la calle Colodrero, entre Delía y Mendoza, acaeció cuando la madre de los chiquitos (Malvina Rosa, de 19 años) salió a comprar mientras la comida estaba en el fuego.
Los peritajes posteriores realizados en los escombros, señalaron que la vivienda de chapas contenía dos garrafas conectadas a una hornalla cada una. En este sentido, una de ellas habría originado el desastre al momento en que la joven cocía el almuerzo del jueves.
Cuando los vecinos dieron el alerta de la explosión, varios de ellos quisieron apagar las llamas con baldazos cargados de agua. Intentaron por todos los medios posibles rescatar a los nenes pero la furia de las flamas se les adelantó y, en cinco minutos, la casilla se consumió por completo.
Por su parte, un especialista en seguridad afirmó al mismo medio que la vivienda era una trampa mortal: “Si esta vivienda no se incendiaba de la forma que se incendió, se habría de quemar por el alto riesgo eléctrico. La precaria instalación había sido realizada con cables de 2,5 milímetros a la baja y en el interior de la casa continuaba con cables de 1 milímetro. Esta instalación no podía nunca soportar la carga de un secarropas, una heladera y una estufa de cuarso. Sumado a esto la alta combustión que genera la madera y las chapas de cartón, hacia que la casilla se pudiera incendiar en cualquier momento”.
Interviene la fiscalía Nº4 de Florencio Varela, donde se abrió una causa por incendio y averiguación de causales de muerte.
10 de diciembre de 2010