Jorge Luis Lubrano está alojado desde agosto en la Unidad Nº 48 de San Martín. La justicia lo señala como el autor material de dos asesinatos escalofriantes: el de su esposa de 72 años y el de una amante que apareció en el Delta.
Jorge Luis Lubrano todavía no se acostumbra a la vida carcelaria. Preso desde mayo pasado, aún le cuesta dominar el idioma que manejan los detenidos en la unidad Nº 48 de San Martín. “Todo es distinto acá adentro. Siempre fui muy sanguíneo pero acá, si me enojo, pierdo. Esto no es la calle”, contó el hombre de 48 años, poco pelo, piel oscura y mirada honda. A Jorge sus compañeros de rancho le dicen Jack El Destripador.
Así lo llaman porque está acusado de asesinar a su esposa y a otra mujer: ambas fueron descuartizadas y sus restos arrojados al río. Pero el hombre niega los cargos y dice que todo estuvo armado, que él no mató a nadie.
Cuando fue detenido, los medios difundieron que un pai umbanda había sido capturado en Tigre, acusado de descuartizar a su esposa y a su ex pareja entre los años 2006 y 2008. Además, los voceros policiales informaron que Lubrano también estaba acusado de abusar sexualmente de la hija de una de esas víctimas, una niña de 9 años, a la que había adoptado cuando era una beba.
Su arresto estuvo a cargo un grupo de agentes de la DDI de San Isidro, que fueron a buscarlo a su casa de la isla del Delta del Tigre, donde convivía con una nueva mujer: Graciela Samsa, quien le dijo a la policía que Lubrano la había amenazado con cortarla en pedacitos y tirarla al Delta. “Te va a pasar lo mismo que a mi ex mujer”, declaró la mujer.
El primer hecho que le atribuyen al supuesto pai umbanda ocurrió en abril de 2006, cuando el cráneo de Diana Puebla, una prostituta con la que había mantenido una relación sentimental y que era madre de la niña presuntamente abusada, apareció en el Río Luján, en San Fernando. El cuerpo fue descubierto en Benavídez, dentro de la funda de una almohada: estaba seccionado a la altura de la cabeza, los antebrazos y los pies.
La segunda muerte que le achacan al sospechoso es la de su mujer: la veterinaria María Teresa Colombo Van Rensburg, quien tenía 72 años cuando el 6 de junio de 2008 desapareció de su casa. El 23 del mismo mes, los vecinos del arroyo Abra Vieja, de Tigre, encontraron su pantorrilla flotando en el agua, en el muelle 365. Después de este hallazgo, los policías comenzaron a investigar a Lubrano. Para ellos, la primera de las víctimas había sido asesinada en un ritual. Según las fuentes, Puebla también pertenecía a la religión umbanda, y cuando se inició en el credo, le asignaron tres dioses para cada una de las partes de su cuerpo: para la cabeza, Lemanja, un dios relacionado con los mares, ríos y lagunas. Para el cuerpo, Obum, un dios relacionado con la tierra, las facas y los cuchillos, y para los pies, Oyala, una divinidad relacionada con el fuego y la justicia.
“La cabeza de Puebla fue recogida de un arroyo y su cuerpo apareció en tierra, mientras que sus pies estaban seccionados y no se descarta que hayan sido quemados”, dijeron los voceros.
“Jamás toqué a ninguna de las dos. Diana tenía problemas con unos paraguayos que le habían tiroteado la casa. Cortar en pedacitos con un cuchillo no me entra en la cabeza”, dijo Jorge, y agregó que cree que Colombo Van Rensburg no fue asesinada sino que la tienen escondida en algún lugar que nadie conoce.
“Ellas se odiaban desde que Diana apareció en casa e hizo un escándalo. Un fin de semana viajé a la costa y cuando volví encontré a la nena de Diana en casa. Tessina (así llamaba el acusado a María Teresa) me dijo que se la había dejado. Después, no supimos nada más de ella.”
Según el acusado, jamás fue brujo o hipnotizó a nadie para quedarse con sus bienes. Se siente condenado socialmente y tiene miedo de que el resto de los presos lo sentencie antes de tiempo: dentro de un penal su vida vale lo mismo que “una tableta de pastillas”, como el propio Lubrano reconoció.
“El ideólogo de todo esto es Dadi, Jorge Parascandalo, el verdadero pai. Él era el consejero espiritual de Tessina. Desde mi detención está desaparecido y nadie se preocupó por buscarlo”, trató de justificarse, en tono monocorde. “Yo me quiero defender pero si llegan a sentenciarme a reclusión o prisión perpetua, me ato la corbata”, aseguró Lubrano haciendo referencia a que si es condenado por ambos crímenes, tiene decidido ahorcarse dentro de la cárcel.
Jorge Lubrano conoció a María Teresa Colombo Van Rensburg en 1998. Ella le llevaba 23 años y él se mudó a su casa. Luego, el hombre mantuvo una relación con su amante, Diana Puebla. En 2006, Lubrano y María Teresa se casaron. Tres años después, las dos mujeres fueron descuartizadas.
16 de noviembre de 2010
Fuente: Tiempo Argentino
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